Una familia de cinco miembros requirió en febrero USD 645,6 para cubrir los gastos de alimentación básica en Venezuela, según el informe difundido este lunes por el Centro de Documentación y Análisis de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), que reveló una alarmante brecha entre el costo de vida y los ingresos de los trabajadores.
La organización indicó que el costo de la canasta alimentaria en dólares registró una disminución relativa del 4,7% en comparación con enero, aunque advirtió que el salario mínimo, congelado en 130 bolívares mensuales desde 2022, representa apenas 0,05% del valor total de la canasta básica. A la tasa de cambio oficial promedio de febrero, ese ingreso equivale a unos USD 33 centavos.
«El salario mínimo actual es, en la práctica, inexistente frente al costo de la vida«, afirmó Oscar Meza, director de Cendas-FVM, al destacar que se requieren 1.937 salarios mínimos mensuales para adquirir los alimentos esenciales para una familia tipo.
Bonos y complementos
Ante la pérdida de valor del ingreso base, el Ejecutivo ha optado por una política de bonificaciones para los trabajadores públicos. Actualmente, el Estado otorga dos complementos que suman 160 dólares mensuales: uno de USD 40 para alimentación y otro de USD 120 denominado «ingreso de guerra económica», ambos depositados en bolívares a la tasa oficial del día.
Sin embargo, estos beneficios no inciden en las prestaciones sociales ni en otros conceptos laborales, lo que mantiene la precariedad del sistema salarial venezolano.
El informe del Cendas-FVM detalló que los rubros que registraron los mayores aumentos en febrero fueron salsas y mayonesa (37,36%), seguido por pescados y mariscos (15,53%), mientras que el Banco Central de Venezuela reportó una inflación acumulada del 51,9% en los dos primeros meses del año.
En paralelo a la divulgación del informe, este lunes se llevaron a cabo movilizaciones en Caracas y otras ciudades del país. Trabajadores y organizaciones sindicales marcharon hacia la sede del Ministerio del Trabajo y las inspectorías laborales para exigir aumentos salariales y mejoras en las condiciones laborales, en medio de una crisis económica que mantiene a la mayoría de los venezolanos con ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas.
Con información de Sumarium






