La falta de conocimiento sobre las serpientes genera en las personas una reacción contraproducente, las matan aunque no sean peligrosas, porque desconocen la importancia que tienen para el ecosistema en el control de plagas.
Para Alexander Mogollón, médico veterinario y especialista en toxicología, la verdadera amenaza no es el veneno, sino la ignorancia de las personas que no logran entender que si invaden su hábitat, tendrán a las serpientes más cerca.
«Los humanos somos especialistas en invadir los terrenos donde ellas viven. Siempre creemos que nosotros tenemos la última palabra, que somos los únicos con derecho a vivir en este mundo y muchas veces construimos en un terreno de una montaña, y queremos que ningún animal entre a nuestra casa; pero no es así, porque ese era su hábitat», comentó el veterinario.
Las especies de serpiente que habitan en Venezuela
Expresó que existen más de 140 especies de serpientes en Venezuela, pero las personas no saben a cabalidad la función que ellas tienen como un control biológico, al referirse a las serpientes como los animales que controlan ranas, sapos y ratones, para evitar su proliferación.
Especialistas resaltaron que en Venezuela existen cuatro géneros de serpientes venenosas: Bothrops (mapanare), Crotalus (cascabel), Lachesis (cascabel muda) y Micrurus (coral). Siendo la mapanare la más temida y de la que más accidentes ofídicos se han tenido en el país.
En zonas montañosas del estado Lara habitan varios de estos grupos de especies y en muchos campos, por desconocimiento, acaban con ellas porque por años, se ha tenido un mal concepto de las serpientes que ha generado miedo.
¿Cómo diferenciar las diferentes especies?
Las serpientes inofensivas se reconocen por la forma de la cabeza, el patrón de sus escamas y su comportamiento. Las no venenosas suelen tener cabezas redondas u ovaladas y no triangular o en forma de corazón como las que sí lo son. Las escamas de las inofensivas son poco llamativas y sin diseños en zigzag como lo tienen las víboras. Y ante la presencia de un humano, las inofensivas tienden a huir en lugar de enfrentarse.
Edgar Arroyo, ofidiólogo y guardaparque, resaltó que en Lara hace falta dictar charlas, en las que se muestre la importancia de estas especies para el ecosistema y para la medicina, porque con el veneno se hace el suero antiofídico y las toxinas son usadas para fármacos.
«Es importante la educación. Dentro de mis responsabilidades trato de llevar charlas tanto a instituciones públicas, como a mis compañeros y a las escuelas», comentó Arroyo.
Con información de La Prensa de Lara






