26 de septiembre del 2021

Venezolanos se preocupan más por comer que por el covid-19

«Me quedo y muero de hambre, pero al salir estoy a riesgo de infectarme», es la frase que se repiten todos los días la mayoría de los venezolanos de a pie, quienes deben priorizar entre comer o quedarse en sus casas ante la amenaza y letalidad que trae consigo la pandemia del COVID-19.

El rostro cansado de José Gregorio Jiménez habla de su desgaste físico, ese que se empeña en quitarle peso. No sabe de cuarentena radical, porque debe salir todos los días a trabajar y garantizar la comida a su familia. A las 4:00 a.m. amanece para él, porque reside en el norte de Barquisimeto y por la falta de efectivo, le toca aguantarse la cola para tomar un autobús de Transbarca. Allí se monta como puede, porque en estas unidades al igual que en resto del transporte público tampoco respetan la norma del distanciamiento y al cubrir toda la capacidad de los asientos, los usuarios terminan en doble fila en el pasillo y los estribos atiborrados. Teme al riesgo del contagio, más aún en aquellos días de lluvia, cuando el abuso se refleja en las ventanas nubladas por el vapor de ese gentío.

«Uno trata de cuidarse, usando el tapaboca. Te arriesgas en todo momento», admite este señor que no llega a los 50 años y no le alcanza el sueldo que devenga en un comercio asiático. Le toca buscar otros «tigritos» y así complementar con ciertos trabajos en herrería, carpintería o cualquier otra oferta. «La salud es importante, pero el hambre ataca fuerte», señala con tristeza el sacrificio diario y exposición que empieza en la deficiencia del servicio del transporte en el arranque de esa rutina con escenarios que no saben de distanciamiento, ni de ventilación y hasta con la inconsciencia de algunos, negados al uso obligatorio del tapaboca.

Esa es una breve radiografía de lo que viven muchos venezolanos, que, si deciden cumplir la cuarentena, temen es morir por falta de alimentos.

«La pandemia dejó una contracción económica en el mundo, duro golpe a los empleos formales y a las pequeñas empresas. Cualquier emprendimiento fue víctima de esto, más aún en Venezuela con la economía destruida e hiperinflacionaria», lamentó el comisionado presidencial para Emergencia en Salud y Atención Sanitaria al Migrante, José Manuel Olivares.

Olivares destaca que en Venezuela hay un trecho de diferencia con otros países europeos y otros latinoamericanos que han salido adelante pese a la pandemia, pues en Venezuela al no tener planes económicos de soporte para la pequeña industria y generar confianza en el mercado, desde la capacidad hospitalaria, aplicación de pruebas masivas y un verdadero plan de vacunación.

Olivares denuncia que no existe un programa real de apoyo y tampoco la garantía de confianza, mientras el nivel de pobreza puede superar a Haití. Se refiere a la falta de una política sostenible de programas sociales que acompañe a las familias más afectadas, sin someterlas al jaque mate del hambre y coronavirus. Un ambiente con más de 133 millones de infectados y casi 3 millones de fallecidos en el mundo, mientras hay más de 170 mil venezolanos contagiados y se superan los 1.700 decesos.

Fuente: La Prensa Lara

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