El ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Yván Gil, informó este jueves que sostuvo un encuentro en Antigua y Barbuda con el primer ministro de esa nación, Gaston Browne, con el propósito de examinar lo que calificó como «amenazas» que «comprometen» la paz y la seguridad de ambos pueblos.
«Analizamos en profundidad la situación geopolítica actual de la región y las diversas amenazas que comprometen la paz y la seguridad de nuestros pueblos», expresó Gil a través de su canal de Telegram. El canciller emitió estas declaraciones pocos días después de que Estados Unidos reiterara su disposición a «usar todo su poder» para frenar el «flujo de drogas hacia su país», lo que incluiría el envío de buques militares al mar Caribe, en cercanías de Venezuela.
Cooperación bilateral y proyectos regionales
De acuerdo con Gil, además de abordar el contexto internacional, también se revisó la agenda bilateral entre Caracas y Saint John’s, así como los avances en iniciativas regionales. Entre ellas destacó el proyecto Agro-Alba, que «busca fortalecer la cooperación agrícola» entre ambos países, según explicó el diplomático venezolano.
Mientras tanto, desde la Casa Blanca se reiteró que la estrategia militar en el Caribe cuenta con el apoyo de diversos gobiernos de la región.
«El régimen de (Nicolás) Maduro no es el gobierno legítimo de Venezuela. Es un cartel del narcotráfico. Maduro no es un presidente legítimo. Es el líder fugitivo de este cartel. Ha sido acusado en Estados Unidos de tráfico de drogas a nuestro país», declaró este jueves la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en conferencia de prensa.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, señaló esta semana que países como Argentina, Paraguay, Ecuador, Guyana y Trinidad y Tobago han expresado su disposición a colaborar con Washington en operaciones conjuntas contra el narcotráfico.
Alba advierte sobre riesgos para la región
En paralelo, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), conformada por diez países, alertó el miércoles que la decisión de Washington de desplegar buques de guerra e infantes de marina en el mar Caribe representa una amenaza directa para la estabilidad regional.
El bloque —integrado por Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, Granada, Santa Lucía y Venezuela— sostuvo que esta acción constituye una «seria amenaza a la paz y a la seguridad de la región» y que implica una «violación» de los compromisos asumidos en el Tratado de Tlatelolco de 1967, que declaró a América Latina y el Caribe como territorios libres de armas nucleares.
Con información de Sumarium






