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5 claves dermatológicas para proteger la piel durante el baño

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El baño diario es esencial porque ayuda a eliminar bacterias, sudor y células muertas, lo que previene el mal olor y las infecciones. Sin embargo, según la Harvard Medicinal School, ducharse todos los días no solo ayuda a las personas con su higiene, sino que puede causar problemas de salud especialmente en la piel.

“En algunos casos, incluso es posible que los aceites, perfumes y otros aditivos de los productos de higiene personal causen reacciones alérgicas”, refiere Bupa.

¿Qué le pasa a la piel con el baño diario?

La frecuencia con la que una persona se baña puede tener un impacto directo en la piel, y según dermatólogos “el hábito de ducharse más de una vez al día, especialmente con agua caliente y jabones agresivos, puede alterar el equilibrio natural de la barrera cutánea, aumentando el riesgo de sequedad, irritación e incluso enfermedades dermatológicas”, comparte Infobae.

Es decir, el exceso de higiene puede eliminar la capa de aceites naturales y microorganismos que protegen la piel, le ayudan a mantenerse hidratada, e incluso previene infecciones; favoreciendo la aparición de dermatitis atópica y debilitando el microbioma cutáneo.

En conclusión, ducharse diariamente puede ocasionar deshidratación en la piel, pérdida de aceites naturales, piel seca y más vulnerable a alergias, irritaciones e infecciones.

Protege tu piel

Expertos señalan que no es necesario ducharse todos los días, sobre todo si se tiene el hábito de bañarse con agua caliente. La recomendación de los dermatólogos es bañarse entre dos y tres veces por semana, ya que de esta manera se evitan la piel seca, alergias y desequilibrios de bacterias en la piel.

En tal sentido, como el baño diario no es negociable para muchas personas, la dermatóloga Leire Barrutia, señala cinco aspectos que hay que tener en cuenta para que la ducha sea eficaz y saludable.

1. La durabilidad. Barrutia recomienda que el baño diario sea corto, no más de cinco minutos.

2. El agua no debe estar muy caliente. La sugerencia es que el agua esté templada.

3. No se debe utilizar esponja. Esta herramienta puede ser un caldo de cultivo de microorganismos, además, pueden alterar la función de la barrera protectora de la piel al frotarla.

4. Los jabones deben ser suaves y de pH similar al de la piel, y que, además, tenga ingredientes hidratantes y pocos perfumes.

5. Crema hidratante. La experta acota que es esencial “aplicar una crema hidratante a diario tras salir de la ducha para ayudar a reparar nuestra función barrera”, comparte la web Tendencias.

Con información de 2001