El viceprimer ministro ruso, Alexandr Nóvak, admitió que la demanda de gasolina y gasóleo aumentó en las últimas semanas entre un 20 % y 30 %, pero negó la falta de combustible en el país.
«La avalancha de compras es considerable, lo que ha incrementado artificialmente la demanda entre un 20% y un 30%», afirmó Nóvak, citado por TASS.
A pesar de que las autoridades rusas alegan que la situación está bajo control y que las restricciones de repostaje para vehículos han afectado a 20 regiones, medios independientes han cifrado en 53 las regiones en las que se impusieron limitaciones para el abastecimiento.
«Actualmente se están reestructurando los vínculos logísticos del sistema para satisfacer las necesidades. Estabilizar el mercado llevará algún tiempo», explicó Nóvak.
A causa de los constantes ataques con drones y misiles ucranianos contra infraestructura energética y redes logísticas, desde finales de mayo se registran déficits de suministro de hidrocarburos a lo largo de todo el país.
La primera región afectada fue la anexionada península de Crimea, donde ayer se comunicaron cortes de suministro eléctrico.
Sin embargo, las autoridades rusas defienden que la situación es normal y que en muchos casos se trata de un aumento artificial de la demanda generado por el pánico.
Con información de EFE




