Investigadores de la Universidad de Washington, en Estados Unidos, identificaron un mecanismo cerebral que actúa como un interruptor natural para frenar el dolor nervioso crónico, una afección que aparece cuando fibras nerviosas dañadas envían señales erróneas y persistentes al cerebro.
Este tipo de dolor, que suele sentirse como pinchazos, ardor o descargas, puede estar relacionado con enfermedades como la diabetes, infecciones virales o la compresión de nervios. A través de un estudio, los científicos se centraron en un pequeño grupo de neuronas situado en la base del cerebro, en una región llamada «locus coeruleus», para entender cómo se pueden reducir las señales de dolor que ascienden por la médula espinal.
Los investigadores descubrieron que ciertos receptores presentes en la superficie de esas células, conocidos como receptores opioides mu, funcionan como frenos biológicos del dolor. Cuando eliminaron esos receptores en ratones con dolor crónico, los animales se volvieron más sensibles al tacto y al calor. En cambio, al restaurarlos, observaron una disminución del dolor.
Según los autores de la investigación, los resultados sugieren que el dolor crónico podría afectar la capacidad de esos receptores para suprimir la actividad de las neuronas del «locus coeruleu». Por eso, ahora estudian cómo actuar sobre esa región específica del cerebro sin alterar el resto de los receptores.
Con información de VTV




