Con la apertura de la Puerta Santa y una solemne eucaristía en el Santuario Parroquial Nuestra Señora de Coromoto, ubicado en Quebrada de Cúa, municipio General Rafael Urdaneta del estado Miranda, el arzobispo emérito de Caracas, Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, inició oficialmente el Año Jubilar Coromotano 2026-2027, en compañía del clero diocesano, autoridades locales y feligreses de los 21 municipios mirandinos y de la región capital.
Durante la homilía, el Cardenal Porras resaltó la importancia social y espiritual del Año Jubilar, recalcando que este tiempo representa una oportunidad de renovación espiritual y compromiso social para el país.
Explicó que la tradición del Jubileo proviene de los ciclos de renovación bíblicos, enfocados en el perdón de las deudas y en la restitución de oportunidades para las poblaciones vulnerables; al tiempo que detalló que la Iglesia Católica ha extendido estas indulgencias desde los grandes santuarios de Roma y Santiago de Compostela hacia las iglesias particulares de todo el mundo.
Porras exhortó a toda la feligresía a inspirarse en el mensaje de la Virgen de Coromoto para reconstruir el tejido social y precisó que este objetivo se alcanzará mediante cuatro pilares fundamentales: la oración, el trabajo comunitario, la formación doctrinal y el servicio a los desposeídos.
El cura instó a la ciudadanía a edificar una sociedad basada en la justicia, la libertad y la fraternidad auténtica. Insistió en que la superación de las dificultades exige el concurso de toda la comunidad y el rechazo a la violencia, el desánimo y la persecución por diferencias de pensamiento.
Asimismo, el arzobispo recordó la historia de la advocación mariana desde su manifestación en Guanare en 1652 y su declaración como Patrona de Venezuela por el Episcopado Nacional. Subrayó que el mensaje coromotano convoca a valorar a cada persona sin distinción de origen o condición socioeconómica, priorizando la atención a los sectores más vulnerables.
El cardenal hizo un llamado a reforzar la solidaridad familiar y comunitaria mediante programas educativos, asistencia alimentaria y apoyo moral a quienes atraviesan situaciones de desesperanza; a su vez, manifestó que el templo parroquial de Quebrada de Cúa se convierte en un centro de peregrinación y acogida para los fieles de la región mirandina y zonas adyacentes.
«Este templo de Cúa no solo representa un espacio para la fe, sino también un centro moderno de formación y difusión cultural que fortalecerá la identidad del pueblo tuyeros», concluyó el arzobispo, exhortando a los feligreses a mantener la oración activa y el trabajo mancomunado para transformar la realidad nacional durante todo el año jubilar.
María García de Fleury, presidenta del Apostolado Mundial de la Virgen de Coromoto, extendió una invitación general a toda la ciudadanía a sumarse a las actividades marianas, al destacar que la figura de la Patrona de Venezuela representa una presencia viva de unión y fe.
Subrayó que la devoción coromotana tiene la capacidad de convocar a personas de todas las edades y sectores sociales sin distinción. Relató que el santuario se consolida como un espacio de encuentro donde la feligresía experimenta una profunda vivencia espiritual.
Previo al inicio de la ceremonia eucarística, el Cardenal Baltazar Porras realizó el rito de bendición del agua bendita con la que asperjó a la feligresía congregada. Durante la liturgia, el alcalde de Cúa, Jonatan Herrera Campos, entregó siete reliquias de la corona de la Virgen de Coromoto a los representantes del clero diocesano y delegaciones de peregrinos.
Con información de Últimas Noticias




