Armando Sánchez: En el país fallecen más de 7.000 personas al año a causa de los accidentes de tránsito

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Foto: Archivo

Nosotros, los conductores de vehículos, incluyendo a los motorizados,  pareciera ser que, cuando conducimos, tenemos licencia para matar y también para matarnos, porque cada día se incrementan los accidentes de tránsito, los cuales están diezmando la población.

Así de forma llana plantea el doctor Armando Sánchez, docente universitario, lo que ha denominado crueldad social, el problema de la velocidad incontrolada y la falta de previsión en el manejo de carros y motos no sólo en Lara, sino en todo el país.

El doctor Sánchez está desarrollando una campaña de advertencia a través de los medios de comunicación, la cual la inició con el periodista José Matheus por Latina Televisión en su espacio “Ideas para vivir,” para despertar la conciencia no sólo de quienes manejan vehículos sino de las propias autoridades, porque, según sus propias palabras, existe preocupación en los médicos y demás personal de salud que trabaja en las emergencias de los hospitales,  debido al gran número de personas lesionadas que deben atender a diario y mucho más los fines de semana.

Al dirigirse a las autoridades del gobierno dice que como consecuencia de las lesiones y muertes ocasionadas por los accidentes de tránsito; los más afectados son los pobres, quienes tienen dificultades por sus condiciones económicas para cubrir los gastos ocasionados para sepelios de los fallecidos y el tratamiento de quienes resultan con traumatismos severos, algunos de los cuales resultan incapacitados del resto de sus vidas.

Al hablar de lo que denomina crueldad social se refiere a quienes conducen a altas velocidades sin pensar en el peligro que pue representan para él y para los demás, a los conductores que a sabiendas que sus vehículos tienen los cauchos lisos no les importa imprimirle la mayor velocidad a los automotores, a los choferes de buses que abusan del número de personas que pueden transportar y hasta compiten con sus colegas para hacer el mayor número de viajes, y, en fin, a aquellas personas que incluso no piensan cuando viajan con sus familias y cometen el desmán de  conducir bajo estado de ebriedad o bajo cansancio.

Igualmente comentó que todavía hay delincuentes que utilizan los “miguelitos,” para tirarlos en las vías y hacer que los conductores se detengan por el estallido de los cauchos y,  luego, los asaltan, porque en las vías que operan no hay suficiente vigilancia policial que impida ese tipo de delito, ya que, generalmente, las víctimas no encuentran a quien acudir para formular sus denuncias y lograr que los hampones sean detenidos y castigados por los tribunales.

La tragedia que está ocurriendo arropa a los pobres, a los campesinos y a los jóvenes que en el futuro podrían ser trabajadores y profesionales. Pero, pareciera que eso a nadie le importa, criticó. Todos los días, aquí, en Barquisimeto, mueren, en promedio, 1,5 seres humanos de cualquier edad. Además de ese gran número de muertes son innumerables el número de personas que quedan inhabilitadas para trabajar a consecuencia de las lesiones y las que sufrirán el resto de sus vidas por las consecuencias de los accidentes de tránsito.

Cifras alarmantes por accidentes de transito

En el país se están muriendo más de 7.000 personas al año a causa de los accidentes de tránsito, generalmente ocasionados por la imprudencia, la falta de sentido común y, desde luego, la falta de vigilancia y castigo por parte de las autoridades policiales.

En este sentido dijo que la Constitución garantiza el derecho a la vida, pero para ello no sólo son responsables las autoridades, sino toda la sociedad. No es el casco de seguridad el que garantiza la vida, y por tanto los motorizados no pueden creer que están a salvo cuando se desplazan como alma que lleva el diablo por las vías, sino que es la conciencia la que debe prevalecer. De igual modo, los conductores de automotores tienen que manejar con precaución y sentido común, porque, como ya señalé, nadie tiene licencia para matar o para matarse, concluyó sus declaraciones el doctor Armando Sánchez.

Con información de El Impulso