El calentamiento global alcanzó 1,37 °C en 2025 respecto a los niveles preindustriales, y los expertos advierten que en aproximadamente cuatro años se podría superar el límite internacional de 1,5 grados, según el informe Indicadores del Cambio Climático Global (IGCC), realizado por más de 70 científicos de 17 países.
El informe, publicado hoy en la revista científica Earth System Science Data, expuso que el ritmo actual de acumulación de calor y de emisiones de gases de efecto invernadero marcó máximos históricos y aceleró el cambio climático en todo el planeta.
Este gran análisis global estima que, de mantenerse las emisiones de dióxido de carbono al nivel actual, en solo tres años se agotará el presupuesto de carbono restante —fijado en 130.000 millones de toneladas desde el inicio de 2026—, lo que supone que el mundo va a superar los 1,5 °C antes de 2030.
Ese umbral, acordado en el Acuerdo de París, busca evitar las repercusiones más graves del cambio climático.
El informe, elaborado por más de 70 científicos de 56 instituciones de 17 países, indica que todo el planeta sigue calentándose a un ritmo acelerado (Imagen Ilustrativa Infobae)
El indicador que mide la acumulación de calor
El documento IGCC, elaborado por expertos de instituciones como la Universidad de Leeds del Reino Unido y el Centro de Investigación en Ciencias Climáticas de la Universidad Nacional de Pusan de Corea del Sur, confirmó un incremento acelerado de calor en el sistema climático.
Piers Forster, director del Centro para el Futuro Climático en Leeds y autor principal del informe, subrayó que el “desequilibrio energético de la Tierra” —una métrica que mide cuán rápido se acumula calor en el sistema climático— duplicó su valor desde la década de 1970.
Sin intervención humana, remarcó, ese balance debería estar cerca de cero.
La investigación señaló consecuencias ya visibles. En 2025, la temperatura media mundial se ubicó en niveles coherentes con el calentamiento atribuido a la acción humana, mientras la variabilidad natural del sistema climático tuvo un impacto limitado.
Samantha Burgess, directora adjunta del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), afirmó que “casi todo el calentamiento de la última década ha sido impulsado por actividades humanas”.
Récord de emisiones de gases de efecto invernadero y sus consecuencias
El máximo histórico en las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero constituyó el motor principal del incremento de las temperaturas globales. En 2024 se alcanzaron 56.800 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono equivalente, derivadas sobre todo de la quema de combustibles fósiles.
La concentración atmosférica de estos gases también alcanzó cifras sin precedentes.
La Universidad de Leeds detalló que en 2025 la concentración fue de 425,6 partes por millón para el dióxido de carbono, 1.936,3 partes por mil millones para el metano y 339,4 partes por mil millones para el óxido nitroso, con incrementos notables desde 2019.
Este aumento reforzó la tendencia al calentamiento acelerado.
Matt Palmer, investigador del Met Office del Reino Unido, explicó que la emisión récord de estos gases provocó una mayor acumulación de calor en la atmósfera y alteró el equilibrio térmico del planeta.
En ese marco, el IGCC situó la tasa del calentamiento global de origen humano en 0,27 °C por década. El informe atribuyó esa tendencia tanto al crecimiento de los gases de efecto invernadero como a la reducción de aerosoles de azufre.
Cuánto queda antes de superar el umbral climático
El IGCC subrayó que el denominado “presupuesto de carbono restante” —la cantidad máxima de dióxido de carbono que puede emitirse antes de superar los 1,5 grados— fue de 130.000 millones de toneladas a comienzos de 2026. Si las emisiones actuales continúan, ese umbral podría agotarse en apenas tres años.
El escenario implica que el objetivo plasmado en el Acuerdo de París quedaría fuera de alcance antes de 2030, salvo que se registren reducciones inmediatas y drásticas en las emisiones globales. Para los expertos, el ritmo de acumulación de calor anticipa impactos más severos si no se modifican las tendencias actuales.
El límite al presupuesto de carbono, calculado según promedios anuales, marcó la urgencia de intensificar políticas de descarbonización, según las conclusiones del documento.
El impacto en océanos, costas y ecosistemas globales
Uno de los indicios más preocupantes del calentamiento global fue el deterioro de los océanos y de los ecosistemas relacionados. El número de días con olas de calor marinas se triplicó entre 1991 y 2025. Solo en 2025 se registraron 65 días con estos episodios, con consecuencias para el entorno marino.
La profesora June-Yi Lee, del Centro de Investigación en Ciencias Climáticas de la Universidad Nacional de Pusan, señaló que las olas de calor marinas muestran una frecuencia en aumento paralela al calentamiento sostenido de la superficie oceánica. Según el IGCC, estos eventos no solo dañan directamente los ecosistemas marinos: también afectan la producción de alimentos y modifican el intercambio de carbono entre océano y atmósfera, elevan la acidez y reducen la concentración de oxígeno.
El incremento del nivel del mar fue otro efecto destacado. Aimée Slangen, investigadora del Instituto Real Neerlandés de Investigación Marina, indicó que en 2025 el ascenso global del nivel del mar alcanzó un récord de 23 centímetros desde 1901, a un ritmo cada vez más rápido.
Esta tendencia elevó el riesgo de inundaciones en zonas costeras y afectó a comunidades vulnerables.
El informe agregó que la combinación del calentamiento acelerado con lluvias extremas y sequías presionó los márgenes costeros y los sistemas de sustento de numerosas poblaciones.
Las consecuencias del cambio climático ya afectan a economías, ecosistemas y seguridad alimentaria en varios continentes. Los especialistas insistieron en que, para evitar daños irreversibles, es urgente profundizar la disminución de emisiones.
Las alteraciones en los océanos y áreas costeras señalan riesgos de largo plazo y ponen en peligro condiciones esenciales para la vida y la estabilidad de los sistemas naturales y humanos.