El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dejó claro este lunes que, pese al reciente acercamiento diplomático con Caracas, no existe una ventanilla abierta para nuevos desembolsos financieros.
El presidente del organismo, Ilan Goldfajn, afirmó que la institución se mantendrá en una fase de «observación y asistencia técnica», enfocando sus esfuerzos en mitigar los efectos de los terremotos del 24 de junio, que dejaron graves daños en varias regiones del país.
Durante una conferencia en la capital uruguaya, Goldfajn detalló que el diálogo con el gobierno venezolano se centrará en el intercambio de datos macroeconómicos y en la evaluación de políticas públicas, pero que cualquier préstamo de gran envergadura queda supeditado a la resolución de la deuda acumulada desde 2018.
«El camino hacia el financiamiento requiere primero saldar cuentas pendientes», enfatizó.
El anuncio se produce apenas semanas después de que el BID aceptara al nuevo representante venezolano, Calixto José Ortega Sánchez, gesto que puso fin a ocho años de ruptura institucional.
Sin embargo, la cautela del banco refleja la complejidad de reactivar un portafolio crediticio que aún incluye proyectos inconclusos, como la hidroeléctrica de Tocoma, cuya obra quedó estancada en el estado Bolívar y que hoy simboliza el largo camino que queda por recorrer.
Una delegación del BID ya visitó Caracas para evaluar in situ las necesidades más urgentes, pero Goldfajn insistió en que la prioridad inmediata es el apoyo humanitario, no los créditos.
Mientras tanto, Venezuela espera señales claras que descongelen las finanzas multilaterales, pero el banco parece dispuesto a tomarse su tiempo.
Con información de Sumarium




