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Colibríes: entre la fascinación y el riesgo silencioso

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En los jardines de Caracas y muchas otras ciudades, es cada vez más común ver pequeños bebederos colgando de balcones o terrazas, llenos de agua azucarada o de un líquido rojo, para simular el néctar de las flores y así atraer colibríes.

Aunque muestra buenas intenciones, puede ser muy perjudicial para ellos. Se acercan con sus brillantes plumas, beben de este líquido y nos dan un espectáculo visual fascinante, pero detrás de ese gesto amable puede esconderse un peligro que pocos imaginan.

Sin un manejo cuidadoso, adecuado y constante, estos bebederos pueden afectar la salud de los colibríes y alterar los ecosistemas locales. Estas aves, dependen de un metabolismo acelerado que las obliga a alimentarse casi sin descanso. Visitan cientos o miles de flores al día, obteniendo néctar y pequeños insectos que completan su dieta.

Son polinizadores  flores como la palán-palán, la salvia o la buganvilia dependen de ellos para reproducirse. Pero el problema aparece, cuando estos bebederos sustituyen ese alimento natural.

Siembra más flores y así los tendrás en tus balcones y jardines
Muchas aves en un solo punto, altera sus rutas de vuelo y sus conductas territoriales, hasta podrían desorientarse. La intervención humana debe estar controlada para evitar consecuencias lamentables.

Cuando el agua no se cambia con frecuencia, estos bebederos se convierten en fuente de hongos y bacterias que ponen en riesgo su vida. Las buenas intenciones, en estos casos, no bastan.

En Venezuela, esta costumbre se ha extendido rápido, sobre todo en zonas urbanas donde el contacto con la naturaleza es escaso, las tiendas de mascotas comercializan estos «néctar» de color rojo, variedad de bebederos. Se ve hermoso y amigable con el ambiente pero la realidad es que perjudica más de lo que beneficia a los colibríes.

La influencia de las redes sociales ha impulsado su popularidad, pero pocas veces se habla de los peligros asociados. Especialistas recomiendan no alimentar a la fauna silvestre, sino favorecer su entorno natural.

Sembrar flores nativas que todo el año proveen de alimento a estas hermosas aves. Algunas que pueden sembrar son: ceibos, pasifloras o lantanas y evitar pesticidas, son actos sencillos que marcan una gran diferencia.

Los colibríes son fascinantes, su belleza, particular vuelo y belleza, atraen y generan gran curiosidad. Tienen memoria para recordar cada flor visitada, eligen pareja por temporada y participan en la regeneración vegetal.

El equilibrio que se rompe cuando intervenimos más de lo necesario, dejando estos bebederos durante días sin aseo adecuado, lavándolos con lejías o cloro, detergentes con aroma y químicos excesivos, deja una huella en la salud de estos animales.

Disfrutar de su presencia, es posible. Siembra flores, no uses detergentes, lava muy bien con agua y vinagre estos recipientes, usa solo agua con azúcar, no uses miel, ni azúcar morena o papelón, mucho menos esos néctares con colorante.

Promueve la educación ambiental, cuida los jardines y por favor, infórmate. La fauna silvestre no debe ser alimentada, la intervención del hombre altera sus hábitos. Cuidar a los colibríes es cuidar también nuestra conexión con la vida natural.

Si vas a usar bebederos, úsalos de manera responsable, con el compromiso de asearlo constantemente de la forma correcta.

Si quieres más aves y escuchar el canto de las aves, siembra árboles, si quieres más mariposas y colibríes, no uses pesticidas, siembra flores y promueve el respeto por la vida.

Con información ÚN