El glaciar Sermeq Kujalleq de Groenlandia registró en julio de 2022 un episodio de desprendimiento masivo de hielo vinculado de forma directa al drenaje de dos lagos. Se trata de un mecanismo que, según un nuevo estudio publicado en Nature Geoscience, podría acelerar la pérdida de la capa de hielo a medida que aumenten las temperaturas y el deshielo.
La secuencia observada por el equipo dirigido por Adrien Wehrlé, investigador del Departamento de Geografía de la Universidad de Zúrich, conecta un fenómeno ocurrido aguas arriba con una respuesta rápida en el frente del glaciar. El trabajo advierte que lagos superficiales más grandes podrían elevar la frecuencia y la magnitud de estos drenajes, con efectos adicionales sobre los glaciares y el nivel del mar.
La capa de hielo de Groenlandia ya explica el 20 % del aumento actual del nivel del mar a escala mundial. El ritmo de deshielo en la isla es casi siete veces más rápido que hace 30 años, una tendencia que amplía los riesgos para las comunidades costeras expuestas a inundaciones e intrusión de agua salada.
El drenaje de dos lagos se propagó hasta el frente del glaciar
Entre el 21 y el 24 de julio de 2022, dos lagos supraglaciares situados a 13 kilómetros al sur de Sermeq Kujalleq y a 25 kilómetros del borde del glaciar liberaron una oleada catastrófica de agua de deshielo. Esos lagos son acumulaciones temporales que se forman en depresiones u orificios sobre la superficie del hielo.
A partir de observaciones satelitales y radar terrestre, los investigadores reconstruyeron cómo ese drenaje penetró hasta la base del glaciar. El pulso de agua lubricó el lecho, aceleró el flujo del hielo y transmitió la perturbación hacia el extremo del sistema.
Sermeq Kujalleq, también conocido como glaciar Jakobshavn, es uno de los glaciares de salida más activos y veloces del oeste de Groenlandia. Cada año descarga más de 50 gigatoneladas de hielo al océano y retrocede con rapidez dentro de la capa de hielo groenlandesa.
El estudio describe una cadena causal completa: del drenaje del lago al aumento del flujo glaciar, y de allí al desprendimiento de icebergs. La aceleración abrió grietas preexistentes en el frente del glaciar y desestabilizó su borde, de un modo comparable a un atasco de tráfico que se despeja de forma repentina y empuja el material hacia adelante.
El aumento de velocidad
La velocidad habitual de flujo de Sermeq Kujalleq es de unos siete kilómetros por año. Durante este episodio, la aceleración generó un pulso de aumento de velocidad en superficie que recorrió más de 16 kilómetros río abajo en cuatro horas.
Ese incremento, equivalente a un ritmo de caminata de unos cuatro kilómetros por hora, se mantuvo durante 24 horas. Cuando alcanzó el término del glaciar, desencadenó un desprendimiento masivo de hielo.
Lejos de una sola fractura, el episodio quedó registrado como una secuencia de 25 eventos consecutivos en dos horas. El mayor de ellos fue además uno de los más grandes entre los 125 desprendimientos documentados por el equipo durante una campaña de campo de 13 días en la región de SKK.
La conclusión central del trabajo es que las perturbaciones originadas por drenajes aguas arriba pueden propagarse río abajo sin atenuarse y afectar de forma directa el desprendimiento de icebergs en el frente glaciar. Esa relación causal directa entre el vaciado de los lagos y la respuesta del glaciar es el hallazgo principal del estudio.
Más deshielo puede traducirse en más episodios de drenaje y fractura
Jonathan Kingslake, glaciólogo del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Escuela Climática de Columbia, dijo a GlacierHub que, aunque resulta difícil generalizar sobre la frecuencia y magnitud de episodios similares, es probable que en el futuro haya más drenaje y más deshielo.
Kingslake explicó: “Por lo general, el deshielo será mayor en las superficies de los glaciares que están en contacto con la atmósfera, o en los laterales que están en contacto con el océano”. Añadió: “El océano se está calentando, por lo que sus corrientes más cálidas provocan la pérdida de la capa de hielo como factor secundario”.
El trabajo no ofrece estimaciones numéricas sobre cuánto aportará esta cadena de procesos a la pérdida total de los glaciares. Sí plantea que, con el avance del cambio climático, los eventos de drenaje y los desprendimientos masivos de icebergs pueden ocurrir con mayor frecuencia.
Además del aporte al nivel del mar, la pérdida de la capa de hielo del Ártico puede destruir hábitats de fauna y alterar ecosistemas marinos de la región. En ese marco, lo observado en Groenlandia muestra cómo un fenómeno puntual en la superficie de un glaciar puede traducirse, en cuestión de horas, en una desestabilización visible en su frente.