Inicio Nación Entre 500 y 1.200 dólares cuesta alquilar maquinaria pesada en La Guaira

Entre 500 y 1.200 dólares cuesta alquilar maquinaria pesada en La Guaira

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Foto: Archivo

La emergencia nacional tras el doble terremoto que sacudió a Venezuela ha dejado al estado de La Guaira en una situación crítica, donde la remoción de escombros y el rescate de víctimas dependen, en gran medida, de una maquinaria pesada cuyos costos de operación resultan inalcanzables para la mayoría de las familias afectadas.

Ante la inoperatividad o la falta de despliegue efectivo de equipos estatales en diversas zonas, se ha hecho evidente una dependencia casi exclusiva del sector privado, cuyos recursos voluntarios han comenzado a agotarse tras más de dos semanas de labores continuas.

El despliegue de maquinaria, fundamental para las demoliciones controladas y la búsqueda de personas bajo estructuras colapsadas, conlleva gastos operativos elevados.

Jimmy Ortiz, maquinista del sector privado con años de experiencia y que presta apoyo en la llamada zona 0, detalló que el alquiler diario de una retroexcavadora es de aproximadamente 500 dólares. Mientras que el uso de un jumbo puede alcanzar los 1.200 dólares, sin incluir los costos logísticos de transporte, los cuales varían según la ubicación de la unidad y sus especificaciones técnicas.

A pesar de que los operadores como él perciben una remuneración limitada por parte de sus empleadores, el déficit de maquinaria especializada sigue siendo una constante que impide avanzar con la celeridad necesaria.

El maquinista es enfático en su llamado al sector público y privado: «Señores, que vengan a apoyar. Somos venezolanos, son momentos difíciles que se está viviendo aquí en el estado de La Guaira».

A pesar de los esfuerzos, las empresas privadas que han estado apoyando en el estado, detalló, han llegado a un punto donde «ya se le acabaron los recursos» y se encuentran a la espera de un contacto formal por parte del gobierno o fundaciones para poder sostener el servicio, dado que los costos de reparación por averías frecuentes superan su capacidad financiera actual.

Ante el panorama, la realidad que enfrentan los damnificados es desoladora y marcada por la autogestión cuando han pasado ya 20 días del doble terremoto.

Jimmy Ortiz, maquinista del sector privado con años de experiencia y que presta apoyo en la llamada zona 0 en La Guaira / Fotos: Raúl Romero

Oscar Arciles, quien busca a familiares sepultados en un urbanismo del Estado en Carraballeda, relató que la asistencia oficial ha sido escasa o inexistente en los puntos de colapso, obligando a los vecinos a organizarse por cuenta propia.

«Aquí los primeros que llegaron fueron los vecinos, la gente de Caracas», comentó Arciles, denunciando una gestión donde, en ocasiones, la maquinaria disponible ha sido priorizada en zonas distintas a las áreas críticas de rescate.

«El que tú ves aquí que está ayudando es porque la gente les ha estado pagando», afirmó Arciles sobre la maquinaria que trabaja en el sitio y que tilda de insuficiente.

Señaló que, ante la desesperación, las familias han tenido que reunir entre 400 y 500 dólares diarios como colaboración para que los operadores privados accedan a trabajar en las zonas donde aún permanecen cuerpos bajo los escombros.

El llamado de quienes operan en el terreno es urgente y apela a la unificación de esfuerzos.

Los expertos en el uso de maquinaria pesada explicaron que la falta de equipos especializados, como jumbos con martillo, grúas telescópicas y camiones, se suma a la escasez de operadores calificados con más de tres años de experiencia, lo cual ha ralentizado las labores de rescate y recuperación de cuerpos.

Mientras tanto, la población damnificada continúa trabajando «con las uñas», apoyándose en donaciones de herramientas, cables y plantas eléctricas facilitadas por instituciones externas, ante la falta de una respuesta pública masiva que brinde, de manera gratuita y organizada, la maquinaria necesaria para devolverles la esperanza de recuperar a sus seres queridos.

Con información de Bitácora Económica