Recuperar el sueño perdido a tiempo podría ser la diferencia entre una vida larga y un deceso prematuro, así lo revela un impactante estudio internacional publicado por la revista Nature Communications.
Los autores del trabajo analizaron datos de sueño de más de 85 mil 500 personas que durante ocho años llevaron un acelerómetro, un sensor que registra los movimientos del cuerpo mientras se duerme para medir con precisión la cantidad de horas de descanso real.
Así, se estudiaron 574 mil noches. Según los resultados, la duración media del sueño fue de 6,4 horas. Al mismo tiempo, un tercio de los participantes sufrió déficit de descanso, pero casi la mitad de ellos recuperó posteriormente las horas no dormidas.
Según los resultados, las personas que sufrían privación de sueño y no lo recuperaban fueron más propensas a fallecer, especialmente en condiciones de déficit grave.
En contraste, quienes volvían a dormir tras episodios de privación no mostraron un aumento del riesgo de mortalidad. Por otra parte, los autores consideran que, tras un episodio de privación, es mejor dormir la noche siguiente y no esperar hasta el fin de semana.
«Nuestros hallazgos sugieren que la restricción del sueño a corto plazo podría ser perjudicial, en particular para las personas que duermen poco, y destacan el rebote agudo del sueño como una estrategia potencial para mitigar el riesgo de mortalidad», señalaron los científicos.
Con información de VTV






