El dirigente político y social Henry Rosales, conocido afectuosamente como «El de Aragua», fijó una posición firme y solidaria ante la emergencia que atraviesa el país tras los dos sismos registrados el pasado 24 de junio a las 6:04 de la tarde.
Con un llamado a la conciencia y un tono profundamente didáctico, Rosales explicó la realidad del subsuelo venezolano, recordando que el territorio nacional está surcado por un gran sistema de fallas geológicas: la falla de Boconó, que nace en los Andes y llega hasta Morón; la falla de San Sebastián, frente a las costas de Carabobo y Miranda; y la falla de El Pilar hacia el oriente.
El dirigente recordó que tras el terremoto de Caracas de 1967, que dejó un doloroso saldo de 236 fallecidos, el país creó un estricto código de construcción sismorresistente que fue respetado con seriedad por constructores y municipios durante cuarenta años.
No obstante, Rosales denunció con fuerza que en los últimos quince años se impuso una grave desidia institucional en la que se omitieron permisos, se ignoraron los estudios de suelos y se descuidó la dotación y formación de Bomberos, Protección Civil y cuerpos de voluntarios.
Esta falta de planificación dejó al país acéfala de brigadistas especializados, lo que provocó que el pasado 24 de junio las fuerzas iniciales solo alcanzaran para cubrir las primeras ocho horas, magnificando una catástrofe que hoy afecta a 6.5 millones de venezolanos, incluyendo el trágico saldo de estructuras colapsadas y más de 50 000 desaparecidos en La Guaira, así como el colapso de una edificación en Aragua que afectó directamente a unas doce familias y dejó cerca de una veintena de fallecidos.
»Así como peligrosas son las réplicas que después del 24 de junio se han venido presentando, sumando al estado de angustia y de preocupación colectiva, nosotros también rechazamos con contundencia las réplicas de pretensiones y manipulaciones partidistas, por cuanto no son momentos de confrontación estéril», fustigó el dirigente aragüeño.
Rosales fue enfático al señalar que la ayuda humanitaria exige la mayor transparencia posible y rechazó tajantemente que se pretenda sacar provecho político de esta calamidad: «Debajo de cada uno de esos escombros lo que hay son seres humanos apreciados y queridos por todos». Asimismo, aclaró que las responsabilidades políticas y administrativas llegarán en su momento para establecerse con justicia y claridad.
Ante la urgente necesidad de atender a los sobrevivientes y habilitar refugios, Rosales destacó que la inmensa solidaridad de los venezolanos «verdaderamente no tiene precio» y sugirió firmemente que toda la ayuda e insumos se canalicen a través de instituciones serias y transparentes que garanticen el beneficio directo a los afectados, tales como Cáritas de Venezuela, la Cruz Roja y la Organización de las Naciones Unidas.
Finalmente, hizo un llamado imperativo a refundar y fortalecer de forma masiva el Sistema Nacional de Atención de Emergencias mediante capacitación conjunta, sentenciando que la seguridad de los ciudadanos no puede seguir quedando al azar.
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