La India autorizó este lunes la exportación de unas 18 horas de energía diarias a Nepal hasta final de año tras la riada que el pasado 26 de agosto destruyó toda una red de proyectos hidroeléctricos en la zona norte del país.
La medida, aprobada por el Ministerio de Energía indio, estará vigente hasta el 31 de diciembre y podría alcanzar un total de hasta 600 megavatios (MW) para paliar el severo déficit energético generado por el desastre en el sistema eléctrico nepalí.
Según el último informe de evaluación del Gobierno de Nepal, la crecida inutilizó trece proyectos hidroeléctricos en la cuenca del río Trishuli, siete de ellos en plena fase de operación y seis en construcción, dejando fuera de servicio una capacidad conjunta de 759 megavatios.
El impacto en la infraestructura energética representa el 89,1 % de los daños físicos directos reportados en el sector, con pérdidas que el reporte estima en 2.520 gigavatios hora (GWh) en la generación anual.
«Esta aprobación ayudará a Nepal a satisfacer sus necesidades energéticas durante este difícil período y fortalecerá aún más la estrecha y duradera cooperación energética entre India y Nepal», afirmó Nueva Delhi en el anuncio.
La crisis quiebra la tendencia de Nepal, que en este mismo periodo de 2025 exportaba masivamente energía gracias a las lluvias del monzón, y que en el último ejercicio fiscal elevó su superávit eléctrico un 313 % por ventas aa la India y Bangladés.
Además de las plantas de generación de energía, la masa de agua y sedimentos arrasó subestaciones y tramos clave de las líneas de transmisión y distribución en el corredor de los ríos Bhote Koshi y Trishuli.
El documento del Ejecutivo nepalí cifra las necesidades de reconstrucción del sector energético en 2.578 millones de dólares, alrededor del 65,4 % de los fondos requeridos a escala nacional para la recuperación tras el desastre.
La riada, provocada por el violento desprendimiento de un glaciar a 5.200 metros de altitud en la ladera del pico Langtang Lirung, descendió a 188 kilómetros por hora hacia la frontera entre Nepal y China y generó el colapso súbito del cauce del río.
Casi tres semanas después del desastre la Policía de Nepal eleva el balance a 1.392 cuerpos o restos mortales recuperados, incluidas 514 partes del cuerpo, y mantiene la búsqueda de 4.089 personas que continúan en paradero desconocido, entre ellas 610 extranjeros.
Con información de EFE




