La Asociación de Cronistas del Estado Nueva Esparta rechaza el uso de grafitis y pinturas en spray en el casco histórico de La Asunción y advierte sobre la posible réplica de estas intervenciones en Pampatar.
La Asociación de Cronistas del Estado Nueva Esparta encendió las alarmas ante la transformación visual y el posible deterioro material que, según advierte el gremio, están generando diversos murales modernos en el casco histórico de La Asunción.
Con una postura firme en defensa del patrimonio regional, los cronistas resumieron su posición en una frase contundente: “La Asunción es una ciudad colonial, no una ciudad mural”.
El gremio cuestiona la proliferación de intervenciones con grafitis y pinturas de gran formato, al considerar que rompen con la unidad cromática tradicional y alteran la identidad histórica y arquitectónica de la capital neoespartana.
El riesgo del spray sobre las estructuras coloniales
Los cronistas también alertaron sobre las posibles consecuencias técnicas del uso de aerosoles y pinturas sintéticas en edificaciones antiguas construidas con materiales tradicionales como el bahareque.
Según el pronunciamiento, este tipo de materiales modernos podría resultar incompatible con las superficies históricas, al afectar su comportamiento natural frente a la humedad y comprometer, con el paso del tiempo, la conservación de paredes y estructuras de tierra.
La preocupación aumenta ante la posibilidad de que proyectos similares sean trasladados a Pampatar. Por ello, la Asociación de Cronistas pidió abrir un debate técnico y especializado antes de autorizar nuevas intervenciones en las calles tradicionales del municipio Maneiro.
Tres exigencias para proteger el patrimonio
Ante esta situación, el gremio presentó formalmente tres solicitudes:
1. Frenar el proyecto en Pampatar.
Solicitan detener cualquier festival de arte urbano, grafiti o mural previsto para el casco histórico de la localidad hasta que exista una evaluación técnica sobre su impacto patrimonial.
2. Evaluar los daños en La Asunción.
Piden realizar una inspección especializada para determinar el efecto que los productos químicos y pinturas utilizados en las fachadas puedan estar causando sobre las superficies históricas.
3. Recuperar la fisonomía tradicional.
Proponen iniciar un plan de restauración de las fachadas afectadas, respetando la paleta cromática histórica y utilizando materiales compatibles con las técnicas constructivas tradicionales.
El pronunciamiento concluye con un llamado a las autoridades, a la sociedad civil y a quienes defienden la identidad neoespartana a participar activamente en la protección del paisaje histórico.
“El patrimonio histórico-cultural es un bien colectivo irrenunciable; es la huella viva de nuestra historia y debe ser preservado para las generaciones futuras”, sostiene el documento.
La advertencia de los cronistas es clara: la defensa del patrimonio no se trata de oponerse al arte, sino de preservar los espacios históricos que forman parte de la memoria e identidad de Nueva Esparta.
Con información de Fedecámaras Radio




