Mientras el fenómeno global de Bad Bunny abarrota el Estadio Metropolitano de Madrid en el marco de su gira mundial Debi tirar más fotos, un elemento escénico específico acapara la atención tanto de los asistentes como de los tribunales de justicia.
Se trata de La casita, una estructura de color salmón y marcado aire caribeño instalada sobre el escenario, que no solo sirve de exclusiva área de encuentro para celebridades de la talla de Ana de Armas, LeBron James o Penélope Cruz, sino que actualmente protagoniza una demanda millonaria en los juzgados de Puerto Rico.
Detrás de este vistoso espacio de 13 metros de ancho, concebido para que los invitados de honor bailen en su balcón o suban al tejado mientras suenan éxitos como «Tití me preguntó», se esconde un complejo dilema de derechos de propiedad, según reportan medios como Hola.
Román Carrasco Delgado, un ciudadano puertorriqueño viudo de 84 años de edad, exige la suma de 5,3 millones de euros al cantante y a las promotoras asociadas a su espectáculo. Alega que la réplica a escala real de su domicilio particular se muestra a nivel internacional sin contar con un consentimiento legal o contratos válidos.
Origen
El nacimiento de este símbolo arquitectónico se sitúa en el cortometraje promocional que acompañó el lanzamiento del álbum del artista; un proyecto audiovisual de corte nostálgico protagonizado por el actor Jacobo Morales.
La edificación real se localiza en Humacao, una localidad costera en el sureste de Puerto Rico, y fue levantada de forma artesanal durante la década de los sesenta por Carrasco Delgado y su hermano.
La vivienda familiar de tres habitaciones y dos baños sirvió de locación idónea para retratar la cotidianidad de la isla, un concepto que el equipo creativo del cantante expandió posteriormente al montaje de los conciertos masivos.
La controversia legal se formalizó ante las autoridades judiciales el 17 de septiembre de 2025. Los representantes legales del demandante argumentan que, si bien el propietario consintió inicialmente la filmación de las escenas en su inmueble, en ningún momento se le instruyó sobre la magnitud del uso posterior de su imagen en campañas publicitarias, comercialización de mercancía oficial y la posterior fabricación de la plataforma itinerante que hoy recorre Norteamérica y Europa.
Sombras y daños morales
La pieza central de la querella cuestiona de forma directa la legitimidad y la comprensión de los documentos contractuales suscritos debido a la avanzada edad del propietario originario.
El reclamo desglosa un monto de cinco millones de euros por el presunto perjuicio económico derivado de la explotación comercial del diseño arquitectónico sin las correspondientes regalías, sumado a un millón de euros adicionales bajo los conceptos de daño emocional severo y la pérdida total de la privacidad residencial debido al flujo constante de fanáticos y curiosos en las inmediaciones de Humacao.
Hasta el momento, según indican medios especializados, ni el equipo legal de Bad Bunny ni las productoras involucradas en el desarrollo técnico de la gira han emitido declaraciones oficiales en torno al estatus del litigio, el cual arroja una sombra legal sobre uno de los montajes de ingeniería escénica más lucrativos de la industria musical contemporánea.
A este hecho se suman las acusaciones de machista y clasista a la dinámica que ha habido recientemente en los conciertos de Madrid alrededor de La casita. En medios y círculos culturales se ha generado una polémica por los criterios de selección de las personas para que estén en ella.
De acuerdo a la agencia EFE, durante los primeros conciertos en Madrid, que empezaron el pasado 30 de mayo, los invitados han sido famosos como el actor Noah Schnapp, los futbolistas Marcelo y Achraf Hakimi, así como la actriz Ester Expósito.
Vía: Agencias




