Se ha popularizado en redes sociales, gatitos con características particulares, sobre todo, en su fisonomía, pero… ¿Los gatos pueden tener síndrome de down? Tuvimos la oportunidad de conversar dos de estos papás gatunos y te contaremos a través de su historia.
Dario, dice: Mi gata tiene una condición especial, además de ser lo más dulce que existe en este mundo, es una gata demasiado cariñosa y amigable. Aclara con mucha emoción. La quiero, la amo, ella es un amor.
Recuerdo que necesitaba hacer unos trámites en un ministerio y una gata estaba en una caja en el estacionamiento. A mi me iba a dar algo, nada más de imaginar que los gatitos se salieran de la caja y los pisara un carro.
Así que me llevé a la gata y a los 3 gatitos. La gata, según el vigilante, estaba enferma, muy enferma antes. Una señora que trabajaba en una de las torres, le hizo un tratamiento fuerte, estuvo entre su casa y el estacionamiento. La señora no la podía tener.
Una vez recuperada, la dejó allí. Lo extraño, es que no la esterilizó, pero luego entendí la razón. La señora se la llevó con la intención de esterilizarla, aunque la notaba algo rara, resultó estar muy enferma y por eso, solo le hizo el tratamiento correspondiente y la volvió a dejar en donde siempre.
Ella es Becky
Al poco tiempo, notaron que la gata estaba en gestación. El cuento corto es que eran tres gatitos y ella, yo me llevé mi caja con gatos a la casa. Mi esposa casi se desmaya al ver los gatos, pero me apoyó y juntos, los despulgamos a todos, los alimentamos y dispusimos de un espacio para ellos.
Dimos dos de los gatitos en adopción, a ella la esterilizamos y se quedó con nosotros y una de sus bebés, era “rara”, caminaba raro, la carita, los ojos, no eran como los demás. Ella era muy cómica, maullaba a destiempos, caminaba raro y era torpe. Creímos que eso mejoraría con el tiempo. No pasó.
Cuando ya la bebé estaba más grandecita, tendría como 4 meses, las llevamos a ambas, a la mamá, que le llamamos Karol y a la bebé que le pusimos Becky. El veterinario nos explicó que Becky, tiene una condición “especial”, lo que nos aclaró muchos de sus comportamientos.
El veterinario especula, que tomó medicación fuerte durante su preñez y por eso, Becky, tiene esta condición especial. Que para nada es limitante, por cierto. Karol es más independiente, pero cuando es cariñosa, es como la miel.
Así que tenemos a las dos en casa, se llevan bien, aunque viven en mundos aparte, Becky quiere ser amada y disfruta del cariño, mientras que Karol, es más diva, es solo de vez en cuando.
Tener una gata con síndrome de down, no es una limitación para nosotros, es fascinante, conocerla, disfrutarla y ni hablar de lo cariñosa que puede ser, además se porta muy bien.
Entonces, ¿un gato puede tener síndrome de down?
La respuesta corta a la pregunta de si pueden tener o no síndrome de down, es no. No se llama síndrome de Down felino, porque los gatos no pueden tener síndrome de Down; ya que es una condición humana ligada a nuestros cromosomas, los gatos tienen una estructura cromosómica distinta.
Si un gato parece “tener Down”, podría tratarse de otra anomalía genética o neurológica, por ejemplo hipoplasia cerebelosa u otra alteración congénita.
El “síndrome de Down felino” es el equivalente a la hipoplasia cerebelosa y puede venir acompañado de otras anomalías genéticas o congénitas.
Hipoplasia cerebelosa, podría verse como algo así:
Un poco de torpeza al caminar, temblores o coordinación.
Malformaciones congénitas o genéticas: puede ser hocico ancho, ojos raros, orejas pequeñas, tono muscular bajo o dificultades de movimiento.
Si un gato presenta características similares a las mencionadas, no significa automáticamente una condición “tipo Down”; siempre hace falta evaluación veterinaria y para confirmar una causa genética, pruebas específicas.
Hay señales desde las primeras semanas, que podría asomar la posibilidad de esta condición, desde las 2 a 4 semanas.
Señales principales
Temblores intencionales: sacuden la cabeza o cuerpo al moverse o comer, pero paran en reposo.
Ataxia: caminar como “desequilibrado” o descoordinado, como si estuviera borracho.
Hipermetría: pasos exagerados, amplios y bruscos, con patas muy separadas.
Nistagmo: ojos que se mueven rápido de lado a lado.
Postura extendida: se acuesta con las 4 patas abiertas para equilibrarse.
Estos gatitos pueden vivir bien, siempre que tengan cuidados y sus tutores se preocupen por adaptar sus necesidades en el entorno, a él. Puede ser platos de comida o agua, rampas, etc. Consultar con un veterinario, siempre será la opción, para ampliar detalles, cuidados, tips, etc.
Este es uno de los casos donde la gatica, tiene una condición «particular» similar al síndrome de down.
Con información de ÚN






