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La nueva apuesta de Google para dominar la nube con IA

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Foto: Archivo

Google y Blackstone anunciaron la creación de una nueva empresa conjunta enfocada exclusivamente en infraestructura cloud para inteligencia artificial, una alianza que busca capitalizar el crecimiento explosivo del mercado de cómputo avanzado y competir directamente con compañías emergentes como CoreWeave y Nebius.

El acuerdo, revelado por Bloomberg, contempla una inversión inicial de 5.000 millones de dólares por parte de Blackstone. Gracias al uso de apalancamiento financiero, el proyecto podría alcanzar una inversión total cercana a los 25.000 millones de dólares, convirtiéndose en una de las apuestas más ambiciosas del sector de infraestructura para IA.

La nueva compañía tendrá como objetivo desplegar 500 megavatios de capacidad de cómputo para 2027 utilizando las TPU de Google, chips desarrollados específicamente para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial.

El anuncio llega en un momento en el que la demanda global de infraestructura para IA continúa acelerándose debido al crecimiento de modelos generativos cada vez más complejos y al aumento de empresas que necesitan acceso a capacidad de procesamiento especializada.

La reacción del mercado fue inmediata. Las acciones de Alphabet y Blackstone subieron en las operaciones previas a la apertura de Wall Street, mientras que CoreWeave registró una fuerte caída ante el temor de una competencia más agresiva en el sector de los llamados “neocloud”.

Qué son los neocloud y por qué se han vuelto estratégicos

Durante años, el negocio cloud tradicional estuvo dominado por gigantes tecnológicos como Amazon, Microsoft y Oracle, compañías que construyen centros de datos para ofrecer servicios de almacenamiento, análisis de datos, redes y procesamiento a empresas de todo el mundo.

Sin embargo, el auge de la inteligencia artificial cambió las necesidades del mercado.

Los nuevos modelos de IA requieren una enorme capacidad de procesamiento, acceso constante a chips avanzados y centros de datos preparados para soportar un consumo energético mucho más elevado que el de la computación tradicional.

En ese contexto aparecieron los “neocloud”, una nueva generación de proveedores cloud diseñados específicamente para cargas de trabajo relacionadas con inteligencia artificial.

A diferencia del cloud tradicional, estas plataformas están optimizadas desde cero para entrenamiento e inferencia de modelos de IA. Esto incluye hardware altamente especializado, sistemas avanzados de refrigeración, redes de alta velocidad y acceso prioritario a GPUs y aceleradores de IA.

Empresas como CoreWeave y Nebius crecieron rápidamente aprovechando esa necesidad del mercado y construyeron su negocio alrededor de infraestructura especializada para laboratorios de IA, startups y grandes tecnológicas.

La estrategia de Google en la carrera por la IA

Para Google, la alianza representa un paso clave en su estrategia para reforzar su posición en la carrera global por la inteligencia artificial.

Aunque la compañía ya cuenta con una de las divisiones cloud más importantes del mercado, el auge de la IA generativa aumentó la presión competitiva sobre todos los hyperscalers. La empresa busca diferenciarse mediante el desarrollo de sus propias TPU, chips especializados que compiten con el dominio de las GPU de Nvidia.

La nueva firma conjunta también permitirá a Google ampliar su infraestructura sin asumir completamente el peso financiero del despliegue masivo de centros de datos, un aspecto cada vez más costoso debido al consumo energético y a la escasez global de hardware avanzado.

Para Blackstone, la operación fortalece su presencia en uno de los mercados con mayor crecimiento dentro del sector tecnológico. El fondo ya es uno de los mayores propietarios de centros de datos del mundo y ahora apuesta por el segmento más rentable y demandado del negocio cloud.

Una competencia cada vez más intensa

La explosión de la inteligencia artificial generativa transformó la infraestructura tecnológica en uno de los principales frentes de competencia global. Cada vez más empresas necesitan acceso rápido a capacidad de cómputo para desarrollar modelos de IA, entrenar algoritmos y ejecutar aplicaciones basadas en inteligencia artificial.

Esa demanda también incrementó la importancia estratégica de la energía, la disponibilidad de chips y la velocidad de construcción de nuevos centros de datos.

Con esta alianza, Google y Blackstone buscan posicionarse en el centro de ese mercado emergente y disputar el liderazgo a compañías que hasta ahora habían logrado aprovechar el auge de los neocloud antes que los gigantes tradicionales del sector.

Con información de Infobae