La Universidad Nacional Experimental de los Llanos Centrales Rómulo Gallegos (Unerg) consolida un modelo donde convergen la ciencia y la tradición. Bajo rigurosos procesos de investigación, la casa de estudios impulsa en el estado Guárico la producción de miel artesanal de alta pureza, con una proyección anual cercana a los 500 kilogramos, iniciativa que trasciende el aula para rescatar técnicas ancestrales bajo el desarrollo tecnológico actual.
La doctora Leyda Peña, coordinadora del Centro de Investigaciones en Apicultura de la Unerg, señala que la miel producida bajo estos estándares se categoriza como un nutracéutico. Destaca su valor como alimento funcional con propiedades medicinales y un perfil nutricional excepcional, fundamental para la salud. Explicó que se articulan la academia y el poder popular, una fusión que permite al método científico nutrirse del saber empírico de los apicultores.
“Nos articulamos con el gremio de apicultores de Guárico a través del ingeniero Enrique Haleguy, especialista de campo con amplia trayectoria en meliponicultura y apicultura, con el fin de profundizar el trabajo técnico en el territorio”, dijo.
Detalló que, actualmente, la producción se concentra en 12 apiarios ubicados en la Comuna Agroturística Aguas de El Castrero, el sector La Llanada en San Juan de los Morros y en la parroquia Parapara. En estos territorios, la Unerg transfiere herramientas académicas, científicas y tecnológicas de vanguardia, fortaleciendo las capacidades técnicas de los comuneros para optimizar la cadena de valor apícola y garantizar la excelencia del producto.
Trabajo en equipo
Bajo un modelo de gestión directa, los apicultores comunales, organizados en brigadas de siete a diez integrantes, ejecutan el mantenimiento, control sanitario y rescate de abejas. Diseñan calendarios florales para caracterizar la flora local y lideran planes de reforestación con especies autóctonas, asegurando así la nutrición de las colmenas.
Estos equipos actúan como guardianes del ecosistema, erradicando prácticas nocivas como la castración de colmenas y la adulteración de miel. Además, en alianza estratégica con investigadores unergistas, implementan protocolos de certificación para garantizar la pureza de la miel y otros derivados nutracéuticos.
Cosecha
De acuerdo con lo expuesto por la doctora Peña, la cosecha de miel es un proceso cíclico que suele ocurrir dos veces al año, aunque esta frecuencia puede reducirse a una sola jornada dependiendo de las variables geográficas. Subrayó que, en el caso particular de la Unerg, la recolección principal se lleva a cabo entre los meses de diciembre, enero y febrero, favorecida por las condiciones climáticas y el ecosistema tropical de la región. “No obstante, existe un segundo periodo de recolección viable entre junio y julio”, dijo la investigadora.
Desglosó que la producción se inicia cuando la abeja liba el néctar de las flores y lo transporta hasta la colmena. Una vez allí, el insumo es transferido a las abejas obreras internas mediante el buche melario. Tras depositarlo en las celdas, las abejas agitan sus alas para evaporar el exceso de humedad, logrando que en un lapso de 15 a 20 días la miel alcance su estado de madurez. Aseguró que el indicador definitivo de este proceso es el opérculo, una fina capa de cera que sella la celda. La remoción de este sello garantiza que se trata de una miel madura y apta para el consumo.
Peña enfatizó la importancia de consumir miel certificada en lugar de la obtenida por castrado. Al ser un producto inmaduro, esta última tiende a fermentar y puede causar efectos adversos en el organismo.
Tras la extracción de los panales, el producto es trasladado a la centrífuga en los laboratorios centrales de la casa de estudios. Allí, mediante un proceso de decantación, se separa de cualquier residuo sólido antes de proceder a su envasado definitivo.
Miel certificada
El proceso de certificación de la miel producida en los apiarios Unerg-Comunas se desarrolla bajo los más estrictos controles en el Laboratorio de Bromatología de la universidad, con análisis especializados para garantizar su pureza. Esta labor comprende una revisión microscópica del polen, lo que permite validar con exactitud su origen botánico, la medición de los grados Brix para determinar la concentración de azúcares y el análisis de los niveles de ph.
Estos procedimientos son fundamentales para descartar cualquier tipo de adulteración o contaminación, asegurando la excelencia y competitividad del producto final. Como resultado de este protocolo científico, se logró la caracterización de 18 muestras distintivas de miel, lo que reafirma el compromiso de la institución con el desarrollo productivo y la investigación de alta calidad en la región.
Bajo un modelo de gestión autosustentable, la producción se canaliza a través del Decanato de Investigación para su puesta en el mercado. Los fondos recaudados se destinan al financiamiento del Centro de Investigación y Producción en Apicultura.
Innovación veterinaria
Más allá de sus propiedades nutricionales, la miel destaca por su capacidad curativa y regeneradora de tejidos.
En ese sentido, la Unerg desarrolla parches a base de miel, propóleo y polen, diseñados para el tratamiento de miasis furunculosa y escoriaciones en rumiantes y pequeñas especies. Esta iniciativa fue impulsada el año pasado por estudiantes de Medicina Veterinaria como parte de su formación académica.
Datos
* 60 kilos de miel es la producción aproximada en promedio que se obtiene por apiario por año.
* De 15 a 20 días es el tiempo para la maduración del néctar hasta convertirse en miel densa.
* Entre 7 y 10 personas integran las brigadas que ejecutan el mantenimiento, control sanitario y rescate de abejas.
Con información de Últimas Noticias






