Los trastornos tiroideos son mucho más frecuentes de lo que la mayoría percibe. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afectan a unas 750 millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, cerca del 60% de quienes padecen algún problema de tiroides no lo sabe, ya que los síntomas suelen confundirse con otras enfermedades, lo que dificulta su detección temprana.
“El hipotiroidismo es una enfermedad bastante frecuente en las mujeres, mucho más que en hombres”, afirmó el endocrinólogo Carlos Alvayero en entrevista con YSUCA. Explicó que la función de la tiroides es regular el metabolismo del cuerpo, es decir, la velocidad con la que trabajan todos los órganos.
Cuando la tiroides produce menos hormona de la necesaria, todos los órganos disminuyen su actividad. El corazón late más lento, el intestino se vuelve más perezoso y el cuerpo consume menos energía. Por el contrario, si la tiroides funciona en exceso —lo que se denomina hipertiroidismo—, el cuerpo acelera sus funciones, hay mayor gasto energético y pérdida de peso.
En el hipotiroidismo, la disminución de la actividad tiroidea provoca síntomas como cansancio, resequedad de la piel, caída de cabello, aumento de sueño o pereza y falta de ánimos. También puede producir ganancia de peso.
La intensidad de los síntomas depende del grado de afectación de la glándula. Si la falla es leve, las manifestaciones pueden ser casi invisibles o ausentes, lo que se conoce como hipotiroidismo subclínico, solo detectable en exámenes de laboratorio
El doctor remarcó que estas señales no son exclusivas de la tiroides, por lo que el diagnóstico puede retrasarse si no se consideran otras causas posibles.
Diferencias entre hipotiroidismo e hipertiroidismo
Alvayero detalló que el hipertiroidismo representa el extremo opuesto: “En el hipotiroidismo todo funciona más lento. En el hipertiroidismo, todo funciona más rápido”.
Entre los primeros síntomas del hipertiroidismo mencionó taquicardia, palpitaciones, sensación de calor, sudoración y pérdida de peso, que puede llegar a ser de treinta o cuarenta libras en casos avanzados. Añadió temblor de manos, insomnio, ansiedad, irritabilidad, caída de cabello y, en algunos casos, crecimiento visible de la tiroides en el cuello.
Explicó que la enfermedad de Graves puede provocar que los ojos sobresalgan, fenómeno conocido como exoftalmos, el cual varía de leve a grave.
Frecuencia y factores de riesgo
“La principal causa de la disfunción tiroidea es la tiroiditis de Hashimoto”, indicó el especialista. Se trata de una enfermedad autoinmune en la que el propio sistema de defensas ataca la glándula tiroides.
Este tipo de enfermedades se presenta con mayor frecuencia en mujeres, lo que explica la prevalencia femenina del hipotiroidismo.
El grupo más afectado son las mujeres mayores de cincuenta años, aunque la condición puede aparecer en cualquier etapa de la vida. También existen casos congénitos: niños que nacen sin tiroides o cuya madre tuvo hipotiroidismo no detectado durante el embarazo. Por eso, actualmente se hace tamizaje universal en recién nacidos para detectar hipotiroidismo.
Diagnóstico y señales de alerta
El endocrinólogo enfatizó que los síntomas iniciales suelen confundirse con el ritmo de vida: cansancio, exceso de sueño, resequedad de la piel, estreñimiento, ganancia de peso y falta de energía.
Recomendó que quienes tienen antecedentes familiares de enfermedades tiroideas se realicen exámenes desde la adolescencia y, si los resultados son normales, repetirlos cada tres o cinco años, o antes si aparecen síntomas.
Para confirmar el diagnóstico se utilizan exámenes de sangre: TSH, T3 y T4. Los valores de TSH normales están entre 0.5 y 4.5; cifras elevadas señalan hipotiroidismo grave.
Aclaró que el crecimiento de la glándula, conocido como bocio, no se presenta en todos los casos y puede ser tanto por hipotiroidismo como por hipertiroidismo. Ante un crecimiento importante o presencia de nódulos, recomendó realizar una ultrasonografía para descartar malignidad.
Consecuencias del no tratamiento
“El hipotiroidismo puede llegar a su forma más grave, el coma mixedematoso, y causar la muerte”, advirtió Alvayero. Explicó que, en ausencia de tratamiento, la persona puede retener líquidos, aumentar mucho de peso, tener voz ronca, frecuencia cardíaca muy baja y piel muy seca, hasta perder la conciencia.
Por su parte, el hipertiroidismo puede evolucionar a una tormenta tiroidea, con fiebre, pérdida acelerada de peso y temblores intensos, también con riesgo de muerte si no se atiende.
Ambos cuadros son poco frecuentes gracias al diagnóstico y acceso a tratamiento, pero el riesgo persiste si la enfermedad progresa sin control médico.
Tratamientos
“El tratamiento del hipotiroidismo es la sustitución con hormona tiroidea”, precisó el endocrinólogo. Se utiliza levotiroxina en tabletas, con diferentes concentraciones adaptadas a cada paciente.
La dosis se ajusta según los resultados de laboratorio y la absorción de cada persona. Debe tomarse en ayuno, con agua, y esperar entre treinta y sesenta minutos antes de ingerir alimentos o bebidas que no sean agua.
Alvayero recalcó que el tratamiento, en la mayoría de los casos, es de por vida, ya que la tiroides muy rara vez recupera su función.
Subrayó que la levotiroxina, administrada en la dosis adecuada, no tiene efectos secundarios a mediano ni largo plazo. Advirtió que una dosis excesiva y un TSH bajo pueden reducir la densidad ósea y causar osteoporosis, por lo que es fundamental mantener los valores dentro del rango normal.
Mitos y hábitos
El especialista desmintió que la mayoría de los casos de sobrepeso se deban a la tiroides. Explicó que, tras tratar el hipotiroidismo, el descenso de peso es mínimo.
Aclaró que no existen hábitos, estilos de vida ni alimentos que prevengan o causen enfermedades tiroideas. La aparición de estas condiciones depende de factores autoinmunes y hereditarios.
Sobre el yodo, dijo que es fundamental para la función tiroidea, pero tanto su deficiencia como su exceso pueden producir enfermedades. Una dieta variada garantiza el aporte necesario.
También descartó que dormir poco influya en la aparición de enfermedades tiroideas, aunque sí afecta otras condiciones de salud.
Con información de Infobae




