Un deshielo sin precedentes afecta a los glaciares de Suiza en junio. Toda la nieve y el hielo acumulados durante el invierno desaparecieron semanas antes de lo habitual, mientras una ola de calor eleva las temperaturas en Europa por encima de los 40 °C.
Según datos del programa científico suizo Glacier Monitoring in Switzerland (GLAMOS), el llamado “glacier loss day” —la fecha en que se agota la reserva invernal de nieve y hielo— se adelantó casi dos meses respecto al promedio histórico, marcando un punto crítico para estos ecosistemas alpinos.
El adelanto del ‘glacier loss day’ marca un récord negativo
El “glacier loss day” en los Alpes suizos representa un hecho inédito: desde que existen registros, solo en 2022 este umbral climático se alcanzó más temprano. De acuerdo con GLAMOS, el promedio histórico sitúa este punto de inflexión recién a mediados de agosto. “Estamos con tres meses de adelanto respecto a lo que sería una situación saludable”, explicó Matthias Huss, jefe de la red de monitoreo suiza, en declaraciones recogidas por la agencia de noticias Euronews. El retroceso acelerado de los glaciares, respaldado por imágenes y mediciones de campo, refleja el deterioro de las masas de hielo en Suiza.
La entidad advierte que cada día adicional de deshielo hasta octubre reducirá aún más el volumen de los glaciares. El fenómeno se manifiesta de forma evidente en el glaciar del Ródano, donde las imágenes muestran un flujo de agua más intenso y el retroceso de la cubierta de hielo. Según Huss, “un metro de hielo vertical desapareció en apenas diez días” durante las últimas visitas de campo, un ritmo nunca antes registrado.
Menos nieve, temperaturas récord y la exposición del hielo
La acumulación de nieve durante el invierno 2025-2026 fue un 25 % inferior respecto al promedio 2010-2020. Esta circunstancia, sumada a temperaturas superiores a la media durante mayo y junio, dejó expuesto el hielo mucho antes de lo habitual. El hielo oscuro y descubierto absorbe radiación solar con mayor eficacia, acelerando la fusión, precisaron los expertos. Cuando la capa blanca y reflectiva desaparece, el proceso de pérdida se acelera aún más.
Según el diario británico The Guardian, entre 2000 y 2024 los glaciares suizos perdieron el 38% de su volumen. El fenómeno no solo implica la pérdida de un recurso natural emblemático, sino que también compromete el suministro de agua, la economía local y la biodiversidad. Los glaciares de los Alpes suizos iniciaron su retroceso hace aproximadamente 170 años, pero la aceleración observada en las últimas décadas responde al aumento sostenido de las temperaturas y a la reducción de las precipitaciones invernales.
El adelanto del “glacier loss day” pone en evidencia que la protección natural de los glaciares —la capa de nieve— desaparece antes del máximo de radiación solar. A la menor cantidad de nieve se sumó la llegada de polvo del Sahara en marzo, que redujo la capacidad reflectiva del manto y favoreció la absorción de calor.
Calor extremo en Europa y presión sobre los sistemas de emergencia
El calor extremo en Europa durante la última semana, con máximas superiores a los 40°C (104 °F), intensifica el deshielo y crea presión sobre hospitales y servicios de emergencia. Según la Organización Meteorológica Mundial (WMO), numerosos países europeos batieron récords históricos, con temperaturas hasta 10 °C por encima de lo normal. Más de 1.300 muertes en el continente se vinculan a la ola de calor desde el 21 de junio, de acuerdo con datos de la OMS.
Diferentes medios internacionales destacan que la situación de los glaciares suizos se convirtió en un indicador visible del impacto de las olas de calor y la variabilidad climática sobre los sistemas naturales del continente. El retroceso de los glaciares, junto con sequías y riesgo de incendios, muestra la dimensión de la crisis climática en curso.
Proyecciones y advertencias científicas
Expertos señalan que, si las tendencias actuales de calentamiento persisten, hacia el año 2100 solo quedarán pequeños restos de hielo en los Alpes. La rápida disminución de la masa glaciar anticipa dificultades en el abastecimiento de agua durante el verano y la desaparición de hábitats especializados. La comunidad científica internacional sostiene que olas de calor tan intensas como las actuales habrían resultado prácticamente imposibles hace apenas unas décadas.
El “glacier loss day” de 2026 constituye el segundo registro más temprano en la historia reciente y podría anticipar un año tan extremo como 2022, cuando los glaciares alpinos experimentaron la mayor pérdida de masa documentada. El proceso de medición continuará hasta septiembre, momento en que se publicará el balance definitivo.
El retroceso de los glaciares suizos evidencia el impacto ambiental de fenómenos meteorológicos extremos y la necesidad urgente de implementar políticas para limitar el calentamiento global.