Los Medias Rojas de Boston no solo son uno de los equipos con mayor presencia venezolana en su roster, con cinco peloteros, sino también una de las organizaciones de las Grandes Ligas que más se ha involucrado en apoyar a las víctimas de la tragedia ocurrida en Venezuela el pasado 24 de junio.
Desde este fin de semana y hasta el 1 de julio, jugadores, familiares y miembros de la organización se han ubicado en las entradas del Fenway Park para recibir donativos destinados a las personas afectadas por los terremotos que sacudieron al país.
La Fundación de los Red Sox, en coordinación con la Cruz Roja Americana, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, y la Cruz Roja Venezolana, lidera esta iniciativa para canalizar ayuda humanitaria hacia las comunidades afectadas.
Antes del juego del sábado, el miembro del Salón de la Fama David Ortiz participó en la jornada solidaria luciendo una gorra del campeonato de Venezuela en el Clásico Mundial de Béisbol. Mientras cumplía compromisos relacionados con su marca de ron, Ozama, el dominicano aprovechó para recibir donaciones, tomarse fotografías con los aficionados e invitarlos a colaborar con la causa.
La actividad continuó el domingo con la participación de Wilyer Abreu, Carlos Narváez, Ranger Suarez, Andruw Monasterio y Willson Contreras, los cinco venezolanos del roster de Boston, quienes estuvieron acompañados por familiares y allegados para recibir los aportes de los fanáticos.
Willson Contreras lidera la causa entre los jugadores de los Medias Rojas
Contreras, quien desde el primer momento ha utilizado sus redes sociales para visibilizar la situación que vive Venezuela, confesó que no ha sido fácil mantener la concentración en el terreno de juego mientras piensa constantemente en las víctimas.
«Quisiera poder estar allá y no puedo, pero eso no quiere decir que no pueda ayudar. Estoy buscando cualquier manera de hacerlo. Estamos aquí, en las calles de Boston, para recolectar así sea un dólar por persona», comentó el inicialista de Puerto Cabello.
El venezolano reconoció que, pese a mostrarse sereno ante el público, atraviesa un momento de profundo dolor.
«Sé que me pueden ver con una sonrisa, pero eso no quiere decir que mi corazón no esté roto. Eso no me detiene y estoy aquí ayudando como pueda, aunque lo que en verdad quiero es estar allá levantando escombros. Hoy me toca estar aquí y habrá que esperar el momento para regresar a Venezuela».
Con información de El Extrabase…




