El baloncesto mundial está de luto. José «Piculín» Ortiz, considerado una de las figuras más trascendentales en la historia del deporte puertorriqueño, falleció la madrugada de este martes tras una valiente lucha contra un cáncer colorrectal diagnosticado a finales de 2023. El espigado pívot, que brilló en Europa y en las canchas latinoamericanas —incluidas las de Venezuela con los Guaiqueríes de Margarita—, también destacó por su profunda sensibilidad social.
La Federación de Baloncesto de Puerto Rico confirmó la noticia a través de un comunicado, al informar que el exbasquetbolista permanecía internado en el Hospital Ashford desde el 1 de mayo tras sufrir una recaída. Al momento de su partida, Ortiz estuvo acompañado por su esposa, Sylvia Ríos, su hija Neira, familiares y allegados, según reseñó el diario Primera Hora de Puerto Rico.
Una leyenda de dimensiones olímpicas
Ortiz ingresó al Salón de la Fama de la FIBA en 2019. Compitió en cuatro Juegos Olímpicos (Seúl 1988, Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Atenas 2004). El atleta, quien también tuvo una pasantía con el Jazz de Utah en la NBA, fue pieza fundamental del equipo nacional de su país que propinó la primera derrota en citas olímpicas a una selección estadounidense integrada por jugadores profesionales. Aquel histórico triunfo ocurrió en Atenas 2004, cita donde su leyenda alcanzó dimensiones definitivas.
Nacido en la localidad de Aibonito en 1963, Ortiz fue electo en el puesto 15 del draft de la NBA de 1987 por Utah, franquicia con la que disputó las temporadas 1988-1989 y 1989-1990.
«Piculín» también dejó una huella imborrable en la Liga ACB de España. Vistió la camiseta del CAI Zaragoza antes de saltar a la NBA y, a su regreso, militó en el Real Madrid, el FC Barcelona, el Festina Andorra y el Unicaja Málaga. Con el conjunto azulgrana ganó la Copa del Rey y fue subcampeón de la Copa de Europa. Además, jugó en Grecia para el Gymnastikos Larissas, el Iraklis Creta y el Aris de Tesalónica, equipo con el que conquistó la Copa Korac.
Estrella indiscutida
Líder vocal de la selección de Puerto Rico, Ortiz es para muchos el mejor jugador en la historia de la isla. Además de su presencia en Juegos Olímpicos y Mundiales, ostenta el récord de participaciones en el Torneo de las Américas con 9 ediciones (entre 1984 y 2003) y se consagró campeón en el Preolímpico de 1995. Fue, además, el máximo anotador histórico de dicha competición hasta que fue superado por el argentino Luis Scola en el Preolímpico de México 2015.
Idolatrado en Venezuela
En nuestro país, «Piculín» Ortiz fue la figura estelar para que Guaiqueríes de Margarita se alzara con el título de la Liga Profesional de Baloncesto (LPB) en 1997. Tras una exigente campaña en Europa, la estrella atendió el llamado de «la tribu» a través del legendario entrenador boricua Julio Toro, uniéndose al equipo en la recta final del torneo.
En aquella recordada final, Cocodrilos de Caracas tomó una ventaja de 3-1. Sin embargo, Ortiz, junto al también estelar Askia Jones, comandó la mayor remontada del básquet rentado venezolano al ganar tres encuentros consecutivos para coronarse en el gimnasio Ciudad de La Asunción.
Tras su último juego con la selección nacional en Atenas 2004, Ortiz anunció su retiro con palabras que hoy resuenan como su legado: «Tengo mucho que agradecer al baloncesto, a todos los equipos de Grecia, España y de todos los sitios donde he jugado; a los aficionados y a toda la gente que me dio la oportunidad de aprender su lengua y su cultura».
Con información de El Nacional






