El róver Curiosity de la NASA quedó con una roca atascada en el taladro de su brazo robótico durante una semana a finales de abril, al intentar perforar una muestra de una roca apodada ‘Atacama’ para pulverizar el material y analizarlo con más detalle, comunicó la agencia espacial estadounidense.
Al retraer el brazo, la roca se levantó del suelo completa y quedó suspendida por la camisa fija que rodea la punta del taladrado. El equipo primero hizo vibrar el dispositivo para intentar desprenderla, pero no lo consiguió. Cuatro días después, repitieron el procedimiento y reorientaron el brazo, mientras se veía arena caer en las imágenes, pero la roca seguía adherida.
«La perforación ha fracturado o separado las capas superiores de las rocas en el pasado, pero nunca se había quedado una roca adherida a la camisa del taladro», explicó la agencia espacial, que destacó que esto no había ocurrido antes en los 13 años y medio que el róver Curiosity lleva en Marte.
Tras siete días, el equipo intentó inclinar más el taladro, lo giró y lo vibró, y también hizo girar la punta. Aunque planeaban repetir la secuencia varias veces, la roca se desprendió en el primer intento y se fracturó al golpear el suelo. La roca ‘Atacama’ tenía un diámetro estimado de unos 46 centímetros en su base, un grosor de alrededor de 15 centímetros y pesaba aproximadamente 13 kilogramos.
El portal Science Alert recuerda que el Curiosity ha tenido una relación complicada con el terreno marciano desde su llegada en 2012. En particular, su taladro ha sufrido varios contratiempos, a pesar de estar diseñado para combinar rotación y fuerza percutiva y convertir la roca en polvo.
Con información de VTV






