Este lunes, es el Día Nacional del Caimán del Orinoco (Crocodylus intermedius), una de las especies más grandes del mundo y que actualmente se encuentra en peligro de extinción.
Se le suele llamar el depredador de Latinoamérica por su amplia dieta que puede incluir distintos animales pequeños y grandes. Su único depredador natural es el hombre y por ese motivo está en peligro de desaparecer, debido a la fuerte explotación comercial que impulsa la caza desenfrenada de los caimanes del Orinoco, con el fin de vender su cuero y exportarlo internacionalmente.
Por la anterior razón, se ha ocasionado una significativa y progresiva extinción de la especie endémica, que vive en estado silvestre en las tierras bajas de la cuenca del Orinoco, uno de los ríos más importante de Suramérica y de los más caudalosos del mundo. Actualmente, se encuentra en la categoría de “Peligro Crítico de Extinción”, por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
En Venezuela está legalmente catalogado como “en peligro de extinción”, según el Decreto Nº 1.485 del 11 de septiembre de 1996, publicado en Gaceta Oficial Nº 36.059 del 07 de octubre de 1996.
Características
Presenta una coloración gris clara amarillenta o gris oscura con manchas negras diagonales. Su hocico es alargado, tanto en juveniles o adultos. Es uno de los cocodrilos que alcanza mayores tallas, con machos que pueden llegar a los 5 metros (m) y las hembras algo menores, generalmente sin sobrepasar 3,5 m. El récord histórico es un ejemplar encontrado muerto en el río Apure, medido por Alexander Von Humboldt en 1799, que alcanzó 6,80 m, pero individuos de esas tallas ya no se observan en la naturaleza. La madurez sexual depende del tamaño y no necesariamente de la edad. Cuando los machos alcanzar la madurez pueden llegar hasta los 3 m y las hembras los 2,5 m.
Historia
El réptil tiene registros históricos de haber alcanzado más de seis metros de longitud. Un reporte inicial de la especie se remonta a 1532, cuando Diego de Ordaz, primer explorador del Orinoco (anteriormente conocido como Huyapari) relata: “En este río Huyapari hay muchos lagartos de los grandes, que son de veinte pies de largo, (…) que se pueden tener por cocodrilos como los del Nilo (…) y de estos cocodrilos o lagartos hay muchos en las Indias”.
Humboldt, en su relato de viaje entre San Fernando de Apure y el Caño Casiquiare de 1799, menciona que el caimán era muy abundante en casi todos los afluentes del llano venezolano, aunque su cacería ya era intensa, tanto por indígenas como por criollos.
La caza comercial durante la primera mitad del siglo XX fue intensa e indiscriminada, con cientos de miles de ejemplares y la extinción de la especie en la mayor parte de su distribución geográfica.
Entre 1930 y 1934, se exportaron de Venezuela 2.024.865 kilogramos (kg) de cuero de caimán, equivalentes a aproximadamente 950.000 ejemplares. Sólo en San Fernando de Apure, entre 1930 y 1931 se vendieron diariamente entre 3.000 y 4.000 pieles equivalentes a un mínimo de 780.000 caimanes cazados. La explotación a gran escala finalizó en 1948, debido a la escasez del recurso.
Desde entonces, el caimán del Orinoco no se ha recuperado y actualmente en Venezuela sólo quedan cuatro subpoblaciones reproductivamente viables de esta especie, (río Capanaparo, río Cojedes, Caño Guaritico y río Manapire), todas muy reducidas en número y sujetas a intensa presión humana. Adicionalmente, sobreviven algunas pequeñas poblaciones aisladas, fundamentalmente en hábitats marginales.
El saqueo de nidos y la cacería de adultos reproductores, tanto con fines de alimentación, como por temor al gran depredador, son factores determinantes que han impedido la recuperación de las poblaciones silvestres del caimán del Orinoco a pesar de los esfuerzos realizados.
Junto con la pérdida de hábitat por deforestación de las márgenes de los ríos y la fragmentación de sus poblaciones, la contaminación, tanto por desechos sólidos como agroindustriales, afectan negativamente hábitats vitales de esta especie.
Conservación
El Gobierno Nacional, por intermedio del Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo (Minec), lleva adelante el Programa Nacional de Conservación del Caimán del Orinoco con el fin de recuperar las poblaciones silvestres del caimán del Orinoco en Venezuela a través de estrategias de conservación de sus hábitats, junto con el manejo y reforzamiento de las poblaciones existentes.
Junto con la conservación de sus hábitats y la guardería ambiental, el programa se ha centrado en el reforzamiento de las poblaciones que aún quedan en el país mediante la liberación de ejemplares criados en cautiverio (hasta por lo menos un año de edad).
Desde el punto biológico la cría en cautiverio busca producir caimanes hasta una talla y peso suficientes para que su supervivencia al ser liberados mejore ostensiblemente al compararla con la que tenían cuando recién nacidos en condiciones silvestres.
Entre 1990 y 2025 se han liberado al medio natural un total de 12.023 individuos, en parques nacionales, reservas y refugios de fauna silvestre y hatos conservacionistas en los estados Apure, Guárico, Cojedes, Barinas y Portuguesa.
Producto de las liberaciones se han establecido tres nuevas poblaciones totalmente reintroducidas, en el Refugio de Fauna Silvestre (RFS) Caño Guaritico-Hato El Frío, Hato El Cedral y en el RFS Estero de Camaguán-Hato Santa Rosa.
Con estas acciones se busca incrementar la probabilidad de supervivencia a largo plazo de las poblaciones silvestres, con el aumento del reclutamiento de la población reproductora, mantenimiento y restauración de la diversidad genética, para así restablecer la especie clave para el ecosistema.
Prensa Ecosocialismo (Minec)






