Proyecto Mayú: trabajo en equipo para sanar a las comunidades vulnerables de Venezuela

0
Foto: Archivo

En un país donde el sistema de salud pública es precario y la inversión es baja, salvar una vida o prever una enfermedad a tiempo es sinónimo de alegría y los miembros del Proyecto Mayú, una organización que trabaja brindando atención médica, insumos y medicamentos a sectores vulnerables de Venezuela, lo saben.

Un caso de éxito es Gabriel Marcano*, un joven de 17 años que vive en La Marroquina, un pueblo del estado Yaracuy, al que le encontraron un ganglio lateral en el cuello.

Los médicos le indicaron hacerse una biopsia y tomografía, pero ocho meses después lo evaluaron y estaba peor: había perdido mucho peso, tenía malestar general y el tamaño del ganglio aumentó.Gabriel no había podido hacerse los exámenes por falta de recursos económicos.

Al ver su estado, la decisión fue unánime dentro del Proyecto Mayú: Gabriel fue trasladado al Hospital Universitario de Caracas (HUC), donde lo evaluaron y evidenciaron múltiplesadenopatías: inflamación en los ganglios, que es un indicador de un linfoma en etapas avanzadas, es decir, un cáncer.

Con el acompañamiento médico y económico de la organización, Gabriel inició su tratamiento y pudo concluirlos en su comunidad. En noviembre de 2023, el Proyecto Mayú regresó a La Marroquina y comprobó que el joven está libre de la enfermedad y vive en constante agradecimiento porque pudo sobrevivir.

En un contexto como el venezolano, donde la Federación Médica Venezolana (FVM) reporta que la crisis de salud pública se debe a la falta de medicamentos, insumos y material médico-quirúrgico y la migración de al menos 42 mil doctores; y la Encuesta Nacional de Hospital (ENH) recoge que el 47% de hospitales sufrió fallas eléctricas entre enero y septiembre de 2023, la historia de Gabriel es un logro digno de celebrar y en parte se debe a ONG como el Proyecto Mayú.

¿De dónde surgió el proyecto?

El proyecto Mayú nació en el año 2015, un año después de las primeras protestas masivas en Venezuela, como una propuesta de los estudiantes de Medicina y Odontología de la Universidad Central de Venezuela (UCV) para brindar “atención médica de calidad a las comunidades rurales más vulnerables del país”.

Rafael Toledo, voluntario y estudiante de 3er año de Medicina y Manuela Saglimbeni, estudiante de 4to año y subdirectora del proyecto, explicaron a El Estímulo que a los viajes a las comunidades asisten 60 estudiantes voluntarios y profesores de la escuela de Medicina, todos especialistas, que asesoran y corroboran la atención médica que se brinda.

El primer motivo para empezar la labor era lo que evidenciaban en las instalaciones del HUC. Entonces, los estudiantes se preguntaban: «Si esto pasa en la capital, ¿cómo estarán las regiones del país?». Así empezaron las charlas con profesores de parasitología para conocer la situación endémica en Venezuela y estos propusieron realizar jornadas «para llevar un poco de ese conocimiento de la capital a lugares donde no los hay».

Ser voluntario Mayú: servicio y disciplina

Para poder ingresar al Proyecto Mayú, es necesario ser estudiante de Medicina y/u Odontología y aplicar. El proceso abre una vez al año y tiene dos etapas. La primera es llenar un formulario donde se recaban datos personales, generales, currículum, actividades y voluntariados previos, e inclusive una serie de retos que permite a la directiva analizar cómo una persona reaccionaría en distintos escenarios.

Luego, se preseleccionan estudiantes y de allí se realizan las respectivas entrevistas con la directiva y los profesores para determinar quien será parte del equipo.

Una vez dentro del proyecto, se empieza a formar parte de una comisión que a su vez tiene un coordinador.

Los coordinadores son los estudiantes que pertenecen a la junta directiva. Manuela es una de ellas y explica que para llevar ese rol hay que cumplir con ciertos requisitos; algunos son: tiempo dentro del proyecto, buen desempeño y la evaluación de la directiva saliente junto con los profesores especialistas.

Una oportunidad para crecer

Todos los alumnos que pertenecen al Proyecto Mayú pueden durar toda su carrera en el proyecto. Inclusive, al ser egresado eres parte del proyecto, pero en otra modalidad y puedes involucrarte de distintas maneras. «Mayú es para toda la vida», comenta Manuela.

Manuela es una de las personas que aplicó a Mayú para «mezclar la parte de voluntariado con Medicina… Lo que yo iba a hacer diariamente en un salón de clases, en un hospital, pues hacerlo en un trabajo de campo con estudiantes y especialistas que buscan lo mismo que yo, que es ayudar a Venezuela y a todas estas comunidades que tienen grandes dificultades en materias de salud».

Rafael y Manuela, como todos los estudiantes activos en el proyecto, desarrollan sensibilidad, humildad, solidaridad y esperanza al observar diariamente la realidad que viven muchos venezolanos. También reconocen el valor de afianzar aquellosconocimientos que aprenden en las aulas y laboratorios de clase, como el experimentar el contacto y trato con pacientes.

Impacto en varias regiones del país

Mayú es un proyecto que en nueve años ha recorrido múltiples regiones de Venezuela, algunas de ellas son: Bolívar, Cojedes, Miranda, La Guaira, Yaracuy, Falcón, Mérida, Distrito Capital, Barinas y Anzoátegui. La esperanza está en ampliar su impacto a todos los estados del país.

Para llegar a una región, los miembros del Proyecto Mayú evalúan las características de la población: si es una zona rural o no; capacidad de atención estatal; evaluación epidemiológica independiente; ubicación geográfica; entre otros datos. Cuando creen que es el sitio indicado para cubrir, procuran hacer contacto con alguna institución que sea parte del lugar y sus vecinos. Eso les ayuda a generar vínculos cercanos y entrar más fácil a nivel logístico.

Todo está pensado: los miembros de Mayú realizan un calendario anual para saber a qué comunidades irán. Eso aviva su expectativa sobre lo que podría pasar y lo más complicado es saber cómo llegar y cuál es el sitio más seguro para hospedarse.

Esto se hace sin contar las visitas de seguimiento, como esa que permitió evaluar a Gabriel Marcano y apoyarlo a tiempo.

Alianzas y trabajo de datos: esto también importa

Proyecto Mayú ha realizado distintas alianzas estratégicas con distintas instituciones que les han permitido mejorar su relación social y de costumbres con las comunidades. Un ejemplo es la promoción de consumo de agua potable. «Ninguna comunidad se parece entre sí, todas tienen peculiaridades», expresó Manuela.

También hacen reportes epidemiológicos y de casos para poder demostrar su impacto y buscar futuras alianzas. Muchos datos van destinados a la participación en congresos y la recaudación de fondos para que el proyecto siga existiendo, también para evidenciar con números la realidad sanitaria del país.

Las regiones: más vulnerables

La diferencia entre Caracas y el resto de regiones del país es grande. Rafael comentó que se observa sobre todo en los servicios básicos. Hay poblaciones que no tienen agua potable corriente ni electricidad, tampoco combustible para movilizarse ante emergencias: «Aun así, el venezolano es muy resolutivo y echado pa’ lante, pero hay cosas que no pueden resolver y es injusto».

Aunque Mayú intenta hacer todo lo que puede, su ayuda es pequeña frente a la necesidad de las múltiples comunidades que ha atendido. Los voluntarios desean dar una atención personalizada y completa, pero los pacientes son muchos y eso ha generado conflictos a las afueras de ambulatorios para recibir apoyo médico.

La aspiración es tratar las patologías de las personas a largo plazo, pero las cifras hablan: 60 estudiantes no cubrirá la ausencia de más de 42 mil médicos.

Falta de medicamentos: otra razón que aumenta el número de pacientes

Según la ONG Convite, en Venezuela hay una escasez de medicamentos del 26,2%, el porcentaje aumenta con los medicamentos necesarios para tratar la diabetes, cuya cifra alcanza un 36,4%. Por eso, la población que sufre diabetes es una de las que más atiende el Proyecto Mayú brindando distintos tratamientos para contrarrestar la enfermedad.

En muchas ocasiones, estos medicamentos los obtienen mediante donaciones de médicos o de instituciones privadas.

Los voluntarios han determinado que la falta de conocimiento sobre la alimentación y el cuidado de la salud son factores de riesgo para estas enfermedades, sobre todo en estas comunidades porque su estilo de vida y capacidad alimentaria sufren limitaciones debido a la pobreza.

«En muchas ocasiones los padres les preparan los teteros a los niños con agua que no está potabilizada, entonces está llena de microorganismos que generan enfermedades sin saberlo», dice Rafael Toledo como ejemplo.

En el caso de la hipertensión, el Proyecto Mayú ha realizado distintos protocolos que estableció la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Uno de ellos es el protocolo HEARTS, un tipo de tratamiento que busca reducir la condición y permite dar más medicinas y crear iniciativas que dan oportunidad de prolongar el acompañamiento en las comunidades.

Sanar no es la única experiencia que hace grato el servicio que prestan los voluntarios del Proyecto Mayú, también se incluye el agradecimiento de los pacientes: «Dan las gracias, regalos, actos de agradecimiento y nos piden reiteradas veces volver».

El próximo viaje

La próxima comunidad que el Proyecto Mayú visitará es La Macanilla, en el estado Apure, siendo la primera vez en su historia en visitar el estado.

Para colaborar con esta organización, puedes participar en una de sus actividades profondos ingresando a sus redes sociales o a su sitio web.

También tienen un correo destinado a eventos y actividades sociales proyectomayu.ri@gmail.com.Todas las donaciones son usadas en consultas especializadas para distintos pacientes, jornadas médicas y más.

Con información de El Estímulo