“Sprint”, terreno accidentado y viento en el programa de las primeras etapas del Tour 2025

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El Tour de Francia desveló este jueves el recorrido de las tres primeras etapas de su edición de 2025, que comenzará en Lille con una oportunidad para que un “sprinter” vista el primer maillot amarillo, y seguirá en el norte con terreno accidentado y viento antes de poner rumbo a otros territorios.

Dos semanas después de haber anunciado que su 112 edición comenzaría en el norte de Francia, la ronda gala desgranó detalles de sus primeras jornadas, 185 kilómetros con salida y llegada en Lille y un presumible final al “sprint”, 209 entre Lauwin-Planque y Boulogne-sur-Mer con terreno accidentado y 172 entre Valenciennes y Dunkerque donde el viento podrá ser protagonista.

La cuarta etapa también empezará en la localidad nordista de Amiens, pero hasta octubre próximo los organizadores no desvelarán el perfil del resto de la carrera, que todo apunta a que terminará de nuevo en París después de que en 2024 lo haga en Niza por los Juegos Olímpicos de la capital.

El Tour ha querido maximizar los ingredientes en su inicio de 2025, el quinto que comenzará en el norte de Francia, el primero desde que en 2001 se inició en Dunkerque.

Tras tres ediciones con inicio fuera del territorio francés, Copenhague en 2022, Bilbao en 2023 y Florencia en 2024, la carrera volverá al país que le da nombre y a la región que acoge una de las clásicas más populares, la París-Roubaix.

El 5 de julio de 2025 el pelotón se lanzará desde Lille, ciudad que servirá de rampa de salida por tercera edición, tras las de 1960 y 1994 y tras pasar por ciudades como Lens, Béthune o Hazebrouck y superar algunas cotas de categoría menor, el tramo final aparece llano e ideal para una llegada agrupada y un primer maillot amarillo en las espaldas de un “sprinter”.

Al día siguiente, el inicio en Lauwin-Planque, camino de la costa atlántica, llevará al pelotón a las colinas Artoises, de poca longitud pero mucha pendiente, antes de llegar a Boulogne-sur-Mer, donde dos dificultades importantes antecederán al último kilómetro en subida que lleva hasta la meta.

Será una etapa a la medida de los “luchadores” y, aunque es poco probable que haya grandes diferencias entre los que pelean la general, todo apunta que el maillot amarillo cambiará de espaldas.

El 7 de julio la caravana del Tour de Francia amanecerá pendiente del viento, que puede ser la clave de la tercera etapa, que volverá a comenzar en el interior, en Valenciennes, pero acabará junto al mar, en la ciudad portuaria de Dunkerque, que en 2001 lanzó la carrera.

Si la calma parece clara en la primera parte, el panorama cambiará en los últimos 35 kilómetros, tras superar la cota de Cassel, 2,3 kilómetros al 3,8 %, en una superficie adoquinada, la única que atravesarán los ciclistas en estas tierras de la Roubaix.

En ese momento entrará en la ecuación el factor viento y los temibles abanicos que pueden hacer añicos el pelotón. Si no sopla, todo apunta a una nueva llegada al “sprint”.

Vía: EFE