Las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo (RDC) estiman que el punto álgido del brote de ébola -causante ya de cerca de 3.500 muertos- pudo alcanzarse en la tercera semana de agosto, aseguró este lunes el Gobierno congoleño.
«Las autoridades sanitarias observan una tendencia nacional alentadora: el pico de la epidemia parece haberse alcanzado en la tercera semana de agosto de 2026, con una tendencia descendente gradual en la curva de casos confirmados y fallecimientos», señaló el Ministerio de Comunicación y Medios en un comunicado.
«La respuesta continúa dando resultados concretos gracias a la vigilancia activa en las provincias afectadas, la investigación sistemática de los casos sospechosos, el rastreo de contactos reforzado y la recuperación de 20 pacientes adicionales en las últimas 24 horas, indicó la nota oficial.
El brote, declarado el pasado 15 de mayo en el este del país, ha causado, hasta la fecha, 3.475 muertos y 7.200 casos confirmados, según datos recopilados hasta el 13 de septiembre.
El número de pacientes que logró superar la enfermedad asciende a 1.712, mientras que 923 se encuentran en situación de «aislamiento/hospitalización».
La tasa de letalidad global se sitúa en el 48,3 %, y la tasa de rastreo de contactos es del 88 %.
Siete provincias golpeadas
«Siete provincias y 62 zonas sanitarias se encuentran ahora afectadas, con la aparición de un brote en Ubangi del Sur», precisó el Ministerio.
El gobernador interino de Ubangi del Sur, Jean Réne Galekwa Vundake, ya confirmó el pasado viernes la presencia del virus en esa provincia noroccidental.
Las otras seis provincias afectadas son la oriental Ituri (epicentro de la epidemia), Tshopo (centro-norte), Bas-Uélé (norte), Haut-Uélé (noreste), Kivu del Norte (este) y Kivu del Sur (este).
Las autoridades sanitarias aseguraron que «se están reforzando las capacidades de prevención y protección» y «se mantiene el esfuerzo de movilización reforzado para consolidar los logros en los principales focos de contagio, especialmente en Ituri y Kivu del Norte».
El pasado día 8, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que el brote de ébola sigue «fuera de control» y «cada vez es más heterogéneo, con tendencias de mejoría en algunas zonas que coexisten con la transmisión continua, la redistribución geográfica y la aparición de nuevos focos de contagio».
Este brote -el segundo más mortífero y contagioso de la historia a nivel global— superó al ocurrido en la misma región congoleña entre 2018 y 2020, aunque todavía está lejos del más grave registrado hasta la fecha, que provocó unos 11.000 muertos y 28.000 contagios en África occidental entre 2014 y 2016.
La cepa de Bundibugyo, causante del actual brote, carece de tratamientos específicos, aunque la OMS trabaja en dos vacunas que han iniciado ensayos de fase 1 en humanos y que, hasta ahora, se han mostrado seguras, pero su desarrollo podría llevar varios meses.
Paralelamente, la RDC inició a finales de agosto una campaña de inmunización contra el ébola con la vacuna Ervebo, diseñada en principio para la variante Zaire del virus, pero que ha dado indicios positivos contra la cepa Bundibugyo en animales.
La actual epidemia también se propagó a la vecina Uganda, donde la OMS declaró el pasado 26 de agosto el fin del brote, después de contabilizarse 20 contagios confirmados, incluidos 15 importados de la RDC, entre los que hubo dos muertos.
Con información de EFE




