El incremento sostenido de las temperaturas en Venezuela de las últimas semanas responde a factores meteorológicos globales y locales que afectan periódicamente a la región.
La combinación de la declinación solar sobre el territorio nacional junto con fenómenos climáticos regionales intensifica la radiación UV, lo cual eleva los termómetros de manera significativa en casi todos los estados del país.
Ante este escenario, tanto el Ministerio para la Salud como diversos especialistas en gestión de riesgos y pediatría reiteran la necesidad de adoptar medidas preventivas extremas.
El objetivo central es evitar complicaciones severas en la población, enfocándose prioritariamente en los sectores de mayor vulnerabilidad: los niños, los adultos mayores y los pacientes con enfermedades crónicas.
El organismo mantiene su equilibrio térmico a través de la sudoración y la dilatación de los vasos sanguíneos periféricos; sin embargo, cuando la humedad ambiental es muy alta y la temperatura supera el umbral de los 35 grados Celsius, la capacidad de evaporación del sudor disminuye drásticamente, haciendo que el cuerpo acumule calor con rapidez.
Atención a los síntomas
Esta falla en la regulación térmica desencadena dos afecciones principales que se deben reconocer a tiempo. En primer lugar, se encuentra el agotamiento por calor, una condición previa que se manifiesta con sudoración profusa, palidez, calambres musculares dolorosos, cansancio extremo, mareos, dolores de cabeza y náuseas. Si esta condición no se trata a tiempo mediante el reposo y la rehidratación adecuada, el paciente puede evolucionar hacia un golpe de calor.
Este último representa una emergencia médica crítica caracterizada por la alteración del estado mental, confusión, piel caliente y seca debido a la ausencia de sudoración, pulso acelerado y un aumento peligroso de la temperatura corporal por encima de los 40 grados Celsius, situación que puede comprometer la vida de la persona en cuestión de minutos.
Más cuidado a los niños. En el caso de la población infantil, los cuidados deben intensificarse significativamente. Los lactantes y niños pequeños poseen una menor capacidad para autorregular su temperatura corporal, dado que producen más calor en relación con su masa corporal y poseen una tasa de sudoración inferior a la de los adultos. Para protegerlos, es vital garantizar un aporte constante de líquidos a lo largo del día sin esperar a que el niño exprese tener sed. En el caso de los lactantes menores de seis meses alimentados con lactancia materna exclusiva, la recomendación médica es aumentar la frecuencia de las tomas, ya que la leche materna aporta la hidratación y las sales minerales necesarias sin necesidad de añadir agua suplementaria.
Se debe priorizar el uso de ropa confeccionada en telas naturales como el algodón, elegida en colores claros y con cortes holgados que permitan la circulación del aire. Hay que evitar a toda costa el sobreabrigo en los bebés, un error sumamente frecuente.
Por otra parte, la exposición directa a los rayos solares debe restringirse por completo durante las horas de mayor intensidad radiante, situadas habitualmente entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde. En caso de ser inevitable salir a la calle en este lapso, es indispensable aplicar protector solar infantil con un factor de protección elevado a partir de los seis meses de edad, además de utilizar gorras o sombreros de ala ancha.
Por su parte, los adultos mayores y las personas con condiciones de salud preexistentes enfrentan un riesgo considerable. La percepción de la sed disminuye de forma natural con la edad y el uso de ciertos medicamentos como los diuréticos altera el balance hídrico del cuerpo.
Los adultos deben consumir de dos a tres litros de agua diariamente, y deben limitar de manera estricta el consumo de bebidas con alto contenido de azúcar, cafeína o alcohol, puesto que estas sustancias aceleran la pérdida de fluidos corporales. Se aconseja adaptar la alimentación hacia opciones livianas y frescas, incrementando el consumo de frutas y verduras ricas en agua y minerales.
En el ámbito del hogar y el entorno laboral, se debe buscar mantener la estancia en espacios bien ventilados. Si no se cuenta con sistemas de aire acondicionado, se debe promover la ventilación cruzada.
¿Cómo cuidarse?
- Evita el sol en horas pico. Limita la exposición directa entre las 10 am y las 4 pm. Si debes salir, aplica protector solar y usa gorra o sombrero.
- Reduce bebidas deshidratantes. Evita bebidas con alto contenido de azúcar, cafeína o alcohol, ya que aceleran la pérdida de líquidos permanente, en especial en horas más calurosas.
- Mantén los espacios frescos. Aprovecha la ventilación cruzada al inicio y final del día y además mantén persianas o cortinas cerradas durante las horas de más radiación solar, especialmente en las tardes.
- Reprograma la actividad física. Traslada los ejercicios pesados o trabajos al aire libre a las primeras horas de la mañana o al atardecer.
- No dejes a nadie dentro de un vehículo. Jamás dejes a niños, adultos mayores o mascotas dentro de un auto estacionado, ni siquiera con las ventanas entreabiertas.
Con información de Últimas Noticias




