Las largas trenzas de telas de colores que lucen en el Instituto Cervantes de Nueva York son obra de la artista venezolana Cassandra Mayela Allen, pero también de muchas manos anónimas que han reconectado, juntas, con su humanidad.
En ‘Aquel Amplex’ (Aquel abrazo), su primera exposición institucional, la artista visual y textil reúne unas trenzas tejidas colectivamente a lo largo de dos años en un proceso que “se siente como un abrazo de alguien que no está ahí, pero está presente”, según describe a EFE.
En la galería del Cervantes, el visitante se encuentra con una enorme red ondulante de trenzas “hecha por muchas manos” que se han acercado, a través de sus talleres, a la “idea de humanidad, de expansión, de comunidad”, y con una pieza que sigue en construcción, entre otras.
“Este proceso es una invitación a participar, a conectar con esa parte tuya que necesita cuidado pero a la vez entrega. Siento que hoy en día vivimos en un ritmo y en unas dinámicas en las que hay muy poco tacto, muy poco contacto”, comenta la artista autodidacta.
Su meta, asegura, es facilitar que quienes acuden a los talleres, abiertos a todos lo públicos, puedan “soltar” pensamientos como “estoy perdiendo el tiempo” o “ese sentimiento de impostor”, hasta que con cada movimiento “mecánico” entren en una especie de “trance”.
“No es tanto el resultado final, sino el estar presente en el momento y participar colectivamente”, apostilla.
“Todos somos parte de esta tierra”
Mayela Allen, que lleva 12 años en la Gran Manzana, señala una pieza especial que sigue en marcha y que entrelaza las banderas de países hispanohablantes de archivo del Cervantes, colgadas en un tendedero de madera de la década de 1950, con una placa que dice “American”.
“¿Quién se considera americano?”, reflexiona la artista, que busca en las telas una “multiplicidad de naciones, colores, pieles, texturas” de los pueblos “colonizados” y admite que es una obra de “protesta” en la que está “haciendo un guiño” a que “todos somos parte de esta tierra”.
Y es que en la práctica de la artista, formada en comunicación, han sido claves las historias de cientos de migrantes, especialmente venezolanos, cuyas identidades y recuerdos quedaron plasmados en su primer proyecto de trenzado, “Mapas de desplazamiento”, en 2019.
En aquellas fechas, fue testigo de la oleada de inmigrantes llegados de Venezuela a Nueva York y eso la hizo “despertar”: entrevistó a más de 200 personas que le contaron sus historias de desplazamiento y les invitó a participar en la obra a través de una prenda de ropa.
“Nos quieren encajonar en una narrativa que es muy blanco y negro, muy política, se basa mucho en la propaganda de ambos lados. La persona que decide irse no está definida por esas circunstancias, hay una ambición y unas ganas de calidad de vida que van mucho más allá de esas posturas políticas”, explica.
La crisis migratoria en la ciudad alcanzaría su pico en torno a 2023, con cientos de personas llegadas a pie y en autobuses desde otros puntos del país, momento en que a la artista le impactaron aquellos “en posiciones más frágiles con respecto a su estatus migratorio”.
“Me deprimí mucho, tuve que frenar ese proceso”, admite.
El ingenio, frente a todo fallo
Pero eso la llevó a repensar su arte y a rebelarse contra los encasillamientos poniéndose a dibujar, algo que también queda recogido en la exposición, con piezas inspiradas en el modernismo latinoamericano y que abren un debate más político sobre las expectativas de la sociedad.
“Esta estética modernista se asocia con la idea del progreso y con la idea de que Venezuela, como país petrolero, es una potencia mundial a la par de Estados Unidos”, pero paradójicamente, el país adolece una “falla del Estado, falla de esta promesa de modernidad”, abunda.
Mayela Allen, que asegura que “el ingenio es lo que pasa cuando los sistemas te fallan”, acogerá un taller de tranzado comunitario el próximo 23 de mayo en el Cervantes, y la obra resultante sobrevivirá a la exposición, que termina a mitad de junio, pasando a formar parte de la colección.
Vía: EFE






